| Pala d'Oro |
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| Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA) |
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Pala d’Oro Basílica de San Marcos.Venecia. S. XI
Entre las obras de carácter mobiliar más importantes de Un esmalte es una pasta vítrea, dura y brillante, que puede ser pulimentada. Se obtiene por fusión en el horno (a más de 700º) de polvo de esmalte, o lo que es lo mismo polvo de vidrio mezclado con óxidos metálicos que son los que le dan el color. Su naturaleza por tanto es muy similar a la del vidrio, al estar compuesta de sílice en su mayor parte, minio, sosa y potasa. Los esmaltes se presentan sobre metal, cobre o hierro, y en los casos más lujosos, plata u oro. Pueden utilizarse como piezas de orfebrería, pero también se emplea como una variante de la pintura. Las técnicas utilizadas a lo largo de la historia han sido principalmente cinco: el esmalte Cloisonné; el esmalte Champlevé; sobre relieve; el esmalte pintado; y el nielado. El esmalte Cloisonné, tabicado o alveolado, se realiza sobre una superficie metálica plana sobre la que se colocan finas laminillas de metal que siguen los contornos del dibujo. En cada uno de los espacios (o cloisonnes) separados se engastan los esmaltes. El Champlevé, vaciado, excavado o campeado, se basa en el excavado de un dibujo sobre la plancha de metal, bien con un buril, o por la corrosión de un ácido. Los huecos así formados se rellenan de polvo de esmalte, que una vez fundidos en el horno, se pulen con esmeril para que queden al mismo nivel que la plancha. Sobre relieve, se refiere a la esmaltación de grabados o bajorrelieves. El pintado o limosin es el esmalte al que antes nos referíamos como una variedad pictórica. Se trata de aplicar esmaltes molidos sobre una placa metálica, reproduciendo de esta forma una imagen, que horneada consigue un efecto colorista y brillante. Se puede aplicar color con pincel como retoque final. Finalmente el nielado consiste en una ornamentación de esmalte negro (plomo, cobre y azufre) sobre plancha de oro o plata, incrustado entre finas incisiones efectuadas previamente. Estas distintas técnicas podían entremezclarse en algunas obras. Al parecer las primeras piezas esmaltadas se realizan en China, desde donde pasaron en el S. VI al Imperio bizantino, que se convertirá así en uno de los centros más fecundos en el arte del esmalte. Al fin y al cabo el boato imperial y el lujo tan característico del arte cortesano de Bizancio demandaba un tipo de orfebrería en la que los esmaltes resultarán idóneos. Por otra parte, las cualidades del brillo dorado y las luces radiantes son consustanciales a las distintas formas del arte bizantino, manifestadas sobre todo en los mosaicos, aunque también en su extensa orfebrería. Por eso el esmalte contribuye también a esa concepción tan bizantina de lo sobrenatural reproducido como brillo o “centella” de Dios. La técnica más utilizada en Bizancio será el esmalte Cloisonné, sobre plancha de oro más frecuentemente, y sólo en raras ocasiones sobre cobre. Su amplio desarrollo permitió a los orfebres bizantinos perfeccionar esta técnica hasta alcanzar un magisterio inigualable, logrando además esmaltes tanto opacos como traslúcidos. El momento álgido de la producción del esmalte bizantino se centró en los siglos VIII al XII, dando lugar a todo tipo de piezas, tanto religiosas como civiles, si bien de entre todas ellas la más espectacular será sin duda la que hoy nos ocupa, La plancha central se inicia a fines del S. X, encargada por el duque de Venecia Pietro Orseolo I a orfebres bizantinos, y se termina ya en tiempos del duque Ordelaffo Farlier en 1105. Más adelante, en tiempos del duque Pietro Ziani se añadiría la parte superior con paneles traídos del expolio de Constantinopla de 1204. Y en 1345, por encargo de Andrea Dandolo, se añade el marco y gran número de piedras preciosas. Iconográficamente la plancha central reproduce en el centro un Pantocrátor, los cuatro evangelistas rodeándolo, y encima entre dos querubines y dos arcángeles, la hetimasia, o trono del Juicio Final. Debajo, en línea con esta parte central, aparece el retrato de Ordelaffo Falier y de A los lados de la composición central aparecen en orden jerárquico y de abajo arriba, doce profetas, los doce apóstoles y doce arcángeles. A los lados, en sentido vertical y en diez recuadros se representan a la izquierda los principales hechos de la vida de San Marcos y a la derecha los episodios de su martirio y del traslado del cuerpo a Venecia. La parte superior, añadida en 1209, representa en el centro al Arcángel San Miguel, y a uno y otro lado los episodios religiosos más relevantes para la iglesia bizantina: de izquierda a derecha, la entrada en Jerusalén, la resurrección, la crucifixión, la ascensión, la venida del Espíritu Santo y la muerte de Ya en 1345 el duque Andrea Dandolo añadió un suntuoso marco dorado de estilo gótico, realizado por Giambattista Bonesegna, de plata sobredorada, así como un enorme número de perlas y piedras preciosas, incluyendo rubíes, zafiros y esmeraldas. La pieza en su conjunto no sólo sorprende por tamaño (3’30 x 2’50 m.), su virtuosismo técnico y su primorosa ejecución, sino sobre todo por su apariencia impresionante de belleza, lujo y esplendor. De una suntuosidads típicamente bizantina.
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