| Palacio de Cnossos |
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| Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA) |
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Palacio de Cnossos
Isla de Creta.
1700 a.c.-
El arte griego es producto de un largo proceso de formación en el que algunas influencias cercanas resultan fundamentales. Entre ellas destacan el arte Cicládico o de las islas Cícladas y el Arte Minóico o Cretense, desarrollado en la isla de Creta. El arte de las islas Cícladas se desarrolla durante el III milenio a.c, alrededor de este rosario de islas situadas en el Mar Egeo, al SE de Grecia continental y al norte de Creta. El arte Minóico o cretense, ejercerá una influencia importante sobre el arte posterior. En primer lugar por la importancia de sus obras y en segundo lugar por el alcance de su difusión, que llegará hasta Grecia continental a través de la posterior civilización Micénica. El arte Minóico es el arte que se desarrolla en la isla de Creta durante El arte cretense desarrolla una producción rica y variada, en la que destaca su arquitectura y producción plástica. De ésta destaca la frescura, la espontaneidad y la riqueza cromática de sus decoraciones murales. De la arquitectura se han conservado los restos de sus famosos palacios laberínticos, tan significativos, que su devenir histórico permite establecer las fases en que se divide el arte de este periodo. Se distinguen en efecto cuatro fases: - Etapa Prepalacial (3000 a.c.-2000 a.c.). Es la etapa de formación cultural. - Etapa de los Pirmeros Palacios (2000 a.c.-1700 a.c.). Es el momento de pleno desarrollo de esta civilización, por otra parte muy avanzada para esta época. Surgen entonces sus centros más sobresalientes, como los Palacios de Cnossos, Faistos, Mallia, Kato, Zakro, etc. Repentinamente, un violento terremoto destruyó los palacios, base de su organización urbana y social. - Etapa de los Segundos Palacios (1700 a.c.-1100 a.c.). Toda la civilziación de la fase anterior se rehizo con celeridad, extendiéndose esta importante cultura hasta Grecia continental. Pero de nuevo y por razones discutidas, hacia 1450 a.c. los palacios son destruidos. - Etapa Pospalacial (1400 a.c.-1100 a.c.). Etapa de decadencia influida por la dominación micénica. El descubrimiento de los palacios cretenses se debe al famoso arqueólogo inglés sir Arthur Evans que saca a la luz el de Cnossos en 1900. La complejidad aparente de sus construcciones le llevó a relacionarlo con el famoso laberinto del Minotauro, y la monumentalidad de sus construcciones con otra figura no menos legendaria, la del mítico rey Minos. Con todas estas relaciones no es de extrañar que Evans denominara minóica a la cultura que acababa de desenterrar. En todo caso, al hablar de los palacios de este periodo nos estamos refiriendo en realidad a auténticas ciudades-estado que adquieren una múltiple función: la de ser centro de concentración y distribución de productos procedentes del campo cretense; centro de actividad artesanal; zona residencial; y por supuesto, núcleo neurálgico del poder político-religioso, al frente del cual se hallaría un dignatario que muy probablemente conjugaría funciones políticas y sacerdotales. De ahí que estas construcciones también reciban el nombre de Palacios-santuarios. En cuanto a su estructura, nada tiene de laberíntica ni de caótica, a pesar de su apariencia. Se trata por el contrario, de una configuración urbanística bastante racional: en el centro se encuentra un gran patio central que sirve de punto de referencia a toda la distribución constructiva, y también a toda la actividad económica que allí se concentraba, pues es el lugar de recepción y distribución de mercancias. A partir de aquí se disponen alrededor el resto de estancias: almacenes en planta baja (donde se guardan las cosechas en grandes tinajas o pithoi), y una zona de residencia en la planta superior. La importancia jerárquica de la autoridad se exalta en el Salón del trono, uno de cuyos accesos suele comunicar con el "Corredor de las procesiones", pasillo por el cual desfilaban en procesión sus habitantes portando ofrendas de la cosecha al rey-sacerdote. No faltarían altares abiertos a la explanada central, ni recintos al aire libre dedicados a la representación de ritos sagrados. La más conocida probablemente de todas estas ciudades-palacio cretenses es la de Cnossos, que en general responde a los criterios básicos que se acaban de estudiar. Su construcción habría que datarla hacia el En planta responde perfectamente a la organización proporcionada y racional ya mencionada, de tal manera que constituye un rectángulo casi perfecto de 150 x En alzado se observa la utilización de Mampostería (sillares irregulares y poco asentados) en su construcción, combinados con madera y algunos sillares regulares. El sistema constructivo es arquitrabado, utilizando como soporte la típica Columna Protodórica: esta se realiza en madera sobre basa rectangular y consta de un fuste liso, normalmente de madera y pintado en negro y rojo, que se ensancha en su parte superior o sumóscapo. Encima un capitel, que consta de una pieza circular a modo de collarino; el propio capitel en sí, que en este caso es una pieza convexa, y un ábaco rectangular, modelo que anticipa el futuro capitel dórico. Es igualmente famosa su decoración mural, aunque también es cierto que se reconstruyó con cierta ligereza durante las restauraciones de principios de siglo, con no pocas dosis de imaginación. No obstante parece claro que reproducían elementos propios de la jerarquía político-religiosa, así como de la celebración de fiestas y ritos sagrados, y de su entorno cultural, pero siempre en un tono intimista y desenfadado que las hacen particularmente atractivas.
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