| Palacio de Dicleciano |
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| Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA) |
| Miércoles, 04 de Julio de 2012 16:31 |
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Palacio de Dicleciano. Split (Croacia). Hacia el 304.
Desde el comienzo mismo de la etapa imperial se advierte un interés manifiesto de los nuevos gobernantes por la construcción de palacios residenciales que dieran el empaque y el sentido propagandístico y monumental a su nueva dignidad. Así, Augusto, todavía mantuvo la tradición republicana y discreta de vivir en una casa “pompeyana”, pero ya Tiberio construyó Más adelante y ya que la caída de Nerón supuso el abandono del Domus Aurea, será el emperador Domiciano quien finalmente construya el Palacio definitivo de los emperadores sobre el Palatino: el Domus Augustana o Palatium del Palatino construido por Rabirio. Su estructura responde a la concepción arquitectónica romana, dominada por un sentido de la simetría, la regularidad y el orden en la distribución de las distintas estancias. El palacio constaba de tres grandes cuerpos paralelos, uno dedicado al ámbito público (Domus Augustuna), otro al privado (Domus Flavia), y un tercero convertido en estadio para los ejercicios de Este esquema se convierte en un modelo reiterativo con una organización espacial que se repetirá continuamente: la basílica, a modo de tribunal; el Aula Regia o salón del trono abovedado; y el Larario o Cuerpo de Guardia. Un amplio peristilo y jardín rodeaban el conjunto. Llegada la época de El palacio de Diocleciano en Spalato se construye en los últimos años de gobierno del emperador, con la finalidad de servirle de retiro tras su abdicación del trono en el año 305. Y nada mejor para ello que alejarse de las intrigas de Roma y regresar a su Dalmacia natal, a la orilla del Adriático, cerca de la antigua localidad de Salonae donde se levanta este castillo fortaleza alrededor del cual surgiría la ciudad de Spalato (actual Split, en Croacia). Se trata en realidad de la última gran construcción del mundo pagano, pues ya estaba llamando a la puerta de la historia el cambio hacia una hegemonía cristiana que iba a comenzar con Constantino. La construcción del palacio se diseña en forma de un gran rectángulo ligeramente irregular (de A su vez, el espacio interior se estructuraba al modo de las ciudades y los campamentos romanos, es decir, a partir de las consabidas dos calles principales perpendiculares entre si, el cardum (o eje longitudinal) y el decumanum (eje transversal). De su trazado surgen los cuatro cuadrantes en que se divide toda el área interior: los dos del lado norte dedicados a guardia y administración; y los dos del lado sur (la zona más cercana al mar) a palacio, mausoleo y templo de culto Imperial. A su vez todo el frente meridional, el que como decimos daba directamente al mar, estaba recorrido por una amplia loggia corrida abierta al exterior a modo de peristilo con columnas. De toda la construcción destaca especialmente el mausoleo. Se trata de un edificio de planta octogonal, rodeado por columnas a modo de porche externo, y rematado por una cúpula construida con doble pared, la interior de ladrillo con arcos de descarga y la exterior de cemento, siguiendo un modelo constructivo iniciado en el Panteón de Roma y continuado por su funcionalidad constructiva en muchos ejemplos posteriores. El interior del mausoleo se divide en dos niveles: el inferior abre nichos, rectangulares unos y semicirculares los otros, en cada uno de los ocho paños del octógono, divididos entre sí por columnas. El nivel superior se transforma en un cilindro, que cuenta también con columnas sobremontando las inferiores y rematadas por amplios cimacios, y un imposta a modo de amillo que sirve de base a la cúpula propiamente dicha. Si bien ninguna de estas piezas le sirve de soporte tectónico, pues como sabemos el verdadero sostén de la cúpula se encuentra en los arcos de descarga embutidos entre las dos paredes de la construcción. El remate al exterior sería presumiblemente de tejas de bronce o de cerámica, lucero por tanto de brillos solares que conseguirían el consabido efecto de desmaterialización arquitectónica, también habitual en este tipo de construcciones. Y es igualmente más que probable que coronara la obra un óculo abierto a la intemperie, como el del Panteón, necesario para liberar las tensiones producidas por el peso de la cúpula sobre la clave, su zona sin duda más vulnerable. El mausoleo del Palacio de Diocleciano se encuentra en un estado aceptable de conservación al haber servido tradicionalmente como catedral de la ciudad. En cuanto al templo estaba dedicado a Júpiter, dios con el que se había identificado Diocleciano durante su etapa de gobierno. Se localizaba frente al mausoleo, cruzando el cardum (a la altura precisamente del peristilo previo al vestíbulo del palacio), y construido como un pequeño próstilo, tetrástilo, levantado sobre podium al modo romano, si bien lo más curioso es que la tradicional cubierta plana de los templos clásicos se sustituye en esta ocasión por una bóveda de medio cañón. Aunque tal vez la parte más monumental del palacio sea la que hoy se encuentra mejor conservada, que no es otra que el amplio peristilo que al final del cardum desemboca en el vestíbulo, que a su vez daría acceso a las estancias palaciegas. Justo el pasillo que separaba el mausoleo del templo y al que antes hacíamos alusión. Se reduce hoy a un hermoso pasadizo con columnas y arcos de medio punto a los lados, que sirve de antesala al frontis del vestíbulo. De éste a su vez queda una fachada monumental tetrástila, de orden corintio; con amplio entablamento, transformado en arco de medio punto en su mitad axial; remate en frontón; y aperturas en sus tres vanos, adinteladas en los laterales y en arco de medio punto la central, en un esquema muy característico de los arcos de triunfo romanos y que se imitará también en algunas fachadas de la arquitectura del Renacimiento (como San Andrés de Mantua o la fachada de Santa Maria Novella, ambas diseñadas por León Bautista Alberti). En la actualidad el Palacio de Diocleciano sirve de perímetro al casco antiguo de la ciudad de Split, lo que en cierto modo, y a pesar de las inevitables transformaciones, ha permitido salvaguardar su estructura original y algunas construcciones, como el mencionado peristilo que servía de antesala al vestíbulo de acceso al palacio; el mausoleo, al haber sido reconvertido en catedral; y restos de la antigua loggia que daba al mar en su frente sur, embutidos entre las edificaciones actuales y que luce hoy como fachada del paseo marítimo. Constructivamente el palacio pasa por ser una de las obras más monumentales y grandiosas de la arquitectura romana, aunque sus aportaciones tectónicas no son especialmente novedosas, más bien es al contrario, Spalato es un perfecto resumen de la arquitectura tradicional, por su esquema en planta que sigue el dibujo urbanístico más simple, por sus recursos constructivos en el sostén de cúpulas y bóvedas, y por sus motivos ornamentales, basados en un modelo de ordenes clásicos muy puro y simple, aunque tremendamente atractivo. En cualquier caso este esquema de palacio fortaleza, tal vez por su sencillez y claridad constructiva, se convirtió en un referente de edificaciones posteriores, sirviendo de inspiración a los palacios omeyas del desierto, como Mschata o Wardan, y por ende al modelo palaciego tan característico de la arquitectura musulmana. También se ha puesto en ocasiones en relación con la obra del Monasterio de El Escorial, tanto por su distribución espacial y por su multiplicidad de funciones, como por su apariencia sobria y adusta, así como por su dibujo en planta, a base de una estructura cuadrangular, dividida en patios interiores, y con un pasillo central que desemboca en templo y mausoleo. También en El Escorial las habitaciones palaciegas se localizan en la parte posterior del recinto.
Peristilo a modo de antesala del vestíbulo de palacio. Al final del Cardum.
Mausoleo. Actual catedral.
Cúpula al interior del mausoleo.
Casco histórico de la actual Split, sobre el perímetro del Palacio de Diocleciano. Otros artículos de esta sección...
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