San Baudelio de Berlanga PDF Imprimir Correo
(1 voto, media 5.00 de 5)
Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA)   

San Baudelio de Berlanga

 

Casillas de Berlanga (Soria). S. XI.

 


Como tantos otros términos que intentan sintetizar bajo su nombre una determinada familia de construccciones en esta época confusa del arte prerrománico, el concepto de arte mozárabe se relaciona con la definición étnica del término mozárabe, que se refiere a los cristianos que viven en territorio musulmán.

Desde el punto de vista artístico, el arte mozárabe será el arte cristiano realizado ya en los reinos cristianos del territorio peninsular, por constructores que toman elementos de influencia musulmana traídos de Al Andalus y los mezclan con otros aspectos del arte visigodo. Son monjes que huyen del Califato y sobre todo emigrantes islamizados, a veces propiamente mozárabes, pero también muladíes incluso bereberes, gente totalmente islamizada en cualquier caso, los protagonistas de esta interacción entre el arte islámico y el cristiano. Su cronología se enmarca entre mediados del S. IX hasta los primeros años del S. XI, tras la caída del Califato de Córdoba

Por otra parte su postrera cronología, lo coloca ya como un eslabón intermedio entre las últimas manifestaciones del arte asturiano y las primeras del románico, coincidiendo en algunos casos formas mozárabes en construccciones ligadas al primer románico lombardo, como ocurre de forma más patente en las numerosas iglesias del Serrablo en Aragón.

A la hora de sistematizar sus caracterísiticas generales podría decirse que la arquitectura mozárabe destaca sobre todo por su originalidad, fundada principalmente en la diversidad de sus influencias: las plantas son muy variadas, desde las basilicales de tradición cristiana a las centralizadas, de inspiración asturiana o califal; los arcos son de herradura, según el trazado visigodo, aunque más cerrados que aquellos, siguiendo por tanto el peralte de 2/3 del radio que se utiliza en Al Andalus. También aparecen elementos tan significativos como el alfiz, las bóvedas gallonadas, las esquifadas, etc, todo de clara raigambre musulmana. Los soportes, por el contrario, entroncan con lo asturiano, pues predomina el pilar compuesto y se utiliza preferentemente el capitel corintio, mientras las cubiertas generalmente planas, enlazan con las visigodas. A su vez en el plano ornamental se combinan modillones de lóbulos, elemento de origen califal, con esvásticas y roleos visigodos, y en algún caso aislado, con sogueados asturianos. Asimismo el aparejo es de clara tradición cristiana porque se construye predominantemente en piedra.

A pesar de todo, la arquitectura mozárabe sorprende por su homogeneidad. Buena prueba de ello es que las coincidencias prevalecen sobre las diferencias en iglesias como San Miguel de la Escalada (León), San Cebrián de Mazote (Valladolid), Santiago de Peñalba (León), Santa María de Lebeña (Cantabria), San Miguel de Celanova (Ourense), San Baudelio de Berlanga (Soria), o San Millán de Suso en San Millán de la Cogolla (La Rioja).

Tal vez sea San Baudelio de Berlanga la más curiosa de todas estas construcciones. Se trata en realidad de la iglesia de una comunidad religiosa, la del monasterio de San Baudelio, ubicado en este lugar por contar con todos los requisitos necesarios para ello: el aislamiento para una tranquila vida monacal, y la proximidad de un manantial y una cueva, a la que se llega a través de un vano abierto en el muro sur de la iglesia, debajo de la tribuna.

Es un edificio de muy pequeñas dimensiones, que en un alarde de aprovechamiento espacial y gracias a su original solución arquitectónica, logra compartimentar un amplio número de espacios litúrgicos.

La planta consta de dos tramos, uno mayor, prácticamente cuadrado, que correspondería a su única nave, y otro menor, de forma rectangular que forma el ábside, y que de esta forma configura una modesta cabecera de testero recto. Dicho ábside se abre por medio de un arco de herradura de tradición califal, y cubre su espacio con una pequeña bóveda de cañón.

La nave se divide a su vez en dos espacios: uno abierto, ocupado en su mayor parte por la base de la gran columna que a modo de machón sostiene la cubierta; y el coro, que aprovecha la mitad posterior de la iglesia y que se eleva a media altura sostenido por un bosquecillo de columnas sin capitel sobre las que asientan arcos de herradura, en una curiosa concepción espacial que recuerda sin duda, aunque en miniatura, los haram de las mezquitas islámicas. Se cubre toda esta parte con una suerte de pequeñas bovedillas esquifadas que parecen artesones

Al coro, situado en alto como decimos, se accede desde una escalera lateral adosada al muro sur y cuenta en su mitad central con una minúscula capilla adosada al gran machón central que serviría probablemente como celda de oración, y más considerando el carácter monástico del templo.

Aunque sin duda lo más espectaular de todo el conjunto arquitectónico sea el sistema de cubierta de todo este espacio principal que forma la nave, pues consiste en una bóveda esquifada sostenida por ocho arcos de herradura que parten de la columna central y apean en los ángulos y el centro de cada lado, dando forma a una curiosa réplica de una enorme palmera de piedra que cobijara como un árbol sagrado a toda la comunidad.

Pero hay más, porque en otro curioso entresijo espacial, sobre el arranque de los arcos de la bóveda, es decir en lo alto de la palmera pero oculto a la vista, se abre un recoveco, a modo de pequeña cámara cubierta con una bóveda de tradición califal a base de nervios entrecruzados. No se sabe su función, aunque dado el carácter monacal de la construcción lo mismo podría tratarse de un espacio reservado a experiencias ermitañas, que a lugar de plegaría, que a ostensorio de reliquias, incluso que tuviera un posible carácter simbólico, como apuntan otras teorías.

La filización mozárabe de esta iglesia es una de las más evidentes de todo el abanico de construcciones mozárabes peninsulares. Así el arco de herradura califal que abre el ábside; los arcos de herradura bajo el coro; el propio espacio que forman esos arcos y las columnas que los sostienen, que como hemos dicho recuerdan el haram de una mezquita; las bóvedillas esquifadas de sus tramos, que también recuerdan las cubiertas de la Mezquita de Bab al-Mardum (Hoy Cristo de la Luz, en Toledo); la gran bóveda esquifada central, también apoyada sobre nervios de herradura; así como la cubierta de arcos entrecruzados de tradición cordobesa de la cámara oculta en lo alto de la palmera central.

Aunque el comentario de esta ermita quedaría incompleto sin tratar de su decoración pictórica, que añade otra nota de exotismo a toda la obra y que la convierte por ello en un lugar verdaderamente excepcional, por la calidad y la originalidad de las mismas, a las que hay que considerar uno de los ejemplos más sobresalientes de la pintura románica europea.

En una disposición en horror vacuii, las pinturas se extienden por toda la construcción combinando temas religiosos y profanos, algunos de una indudable rareza, que también nos hacen pensar en influencias orientales procedentes de piezas variadas del arte califal. La misma disposición en horror vacuii, también las evoca.

Están realizadas al temple sobre el yeso, y se habla de varios maestros para su realización. Desde luego se distinguen los temas bíblicos y decorativos que ocupan la bóveda central, las arquerías del coro y el frontis del ábside; de las escenas cinegéticas y de animales exóticos sobre los muros laterales de las zonas intermedias. En los casos conservados destacan por la pulcritud de las formas, la intensidad de los tonos y esa fuerza expresiva de las formas románicas capaz siempre de embaucarnos, si bien hay un elemento que aún sorprende más en San Baudelio y es la representación de algunos animales extraños, y más para aquella zona y en aquella época, que son de un encanto pictórico sólo equiparable a su extrañeza, aunque evidentemente son otra prueba más del carácter oriental e islamizado que rezuma esta iglesia.

Como en tantas otras ocasiones ha ocurrido con nuestro patrimonio artístico, las pinturas de San Baudelio sufrieron el más vergonzoso de los expolios, pues por 65.000 pesetas los vecinos del lugar vendieron las pinturas en 1922 a un anticuario, Leone Levi, por cuenta del marchante de arte estadounidense Gabriel Dereppe, que una vez arrancadas de sus muros, las fue repartiendo por diferentes museos del mundo. Y menos mal que en 1957 el gobierno español canjeó algunas de esas pinturas por el ábside de la iglesia románica de San Martin de Fuentidueña (Segovia), hoy en el Metropolitan de Nueva York, viniendo a parar así algunas de ellas al Museo del Prado, donde hoy pueden contemplarse. El resto se reparten entre el de Museo de Cincinnati, el de Arte de Indianápolis, el Museo de Bellas Artes de Boston, y los Cloisters, dependiente del Metropolitan de Nueva York.

Baudelio0

Baudelio000

BaudelioX

Baudelio06

Baudelio07

Acceso al ábside

Baudelio00

Baudelio04

Capilla de oración en el coro.

Baudelio09

Reproducción de la disposición original de las pinturas.

Baudelio011

Cacería de liebres. Museo del Prado. S. XII

Baudelio08

Elefante portando un castillo. Museo del Prado. S. XII.

Baudelio010

A Camel. The Cloisters. Metropolitan. Nueva York.

 

Comentarios  

 
#1 Teresa Encina 17-12-2011 11:17
creo que esta muy bien enfocado
Citar
 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar