| San Marcos de Venecia |
|
|
|
| Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA) |
|
Basílica de San Marcos
Venecia. S. XI La Basílica de San Marcos es una prueba fehaciente del alcance de la infliuencia bizantina sobre la República de Venecia, cuya relación con aquel imperio fue intensa. Primero desde que el general Belisario, lugarteniente de Justiniano, la conquista para el Imperio en el S. VI; más adelante por la intensa relación comercial entre ambos territorios, y finalmente por la desafortunada participación de los venecianos en la Cuarta Cruzada y el consiguiente saqueo de Constantinopla en 1204. En una de las expediciones comerciales a la ciudad egipcia de Alejandría, los venecianos se apoderaron de las reliquias de San Marcos y las trasladaron a su ciudad. Cuenta la tradición que San Marcos fue arrastrado por las calles de Alejandría, atado con cuerdas al cuello, y que después lo llevaron a la cárcel. Al día siguiente le volvieron a aplicar el mismo martirio hasta que murió. Luego echaron su cuerpo a las llamas, pero los fieles lograron sacarlo y evitar su destrucción. Serán estos restos, supuestamente, los que llevados a Venecia convertirán al santo en el patrón de la ciudad, que de inmediato inicia la construcción de un templo dedicado a su culto. Esta primera edificación se levantaría en el S. IX, pero sería destruida por un incendio en en el 975, razón por la cual se emprende la construcción de una nueva basílica a comienzos del S. XI. Considerando la intensa relación comercial que en esos momentos une a Venecia con la dinastía Comnena del Imperio bizantino, no es de extrañar que sean arquitectos y obreros procedentes de Constantinopla los que se encarguen de su construcción. La Basílica de San Marcos se consagra en 1073 y por lo dicho anteriormente, constituye uno de los ejemplos más característicos de la arquitectura bizantina. Presenta la iglesia planta centralizada en forma de cruz griega, aunque cada brazo se halla dividido en tres naves, siendo la central más alta y ancha que las laterales, lo que a pesar de la centralización, redunda en el esquema basilical. Las naves centrales están cupuladas, y las laterales cubiertas con bóvedas de cañón. La cubrición con cúpulas de los cincos grandes tramos en que se divide la cruz, refuerza el sentido centralizador, si bien la mayor longitud del brazo occidental y la apertura de un ábside semircular en el frente oriental refuerzan el eje longitudinal. Una vez más por tanto se combinan las fórmulas centralizadas con las longitudinales, tal y como ocurre en tantos ejemplos bizantinos, si bien en esta ocasión la disposición interior tiende a una mayor compartimentación espacial del templo que en otros ejemplos de mucha mayor unidad (Hagia Sofia). Su modelo constructivo en cualquier caso, remite miméticamente al ejemplo en el que se inspira, la Iglesia de los Santos Apóstoles de Constantinopla (el Apostoleion), levantada en el S. VI durante la reconstrucción justiniana de la ciudad, y destruida por los turcos en el S. XV, en cuyo solar levantarían la Mezquita del Conquistador. No sólo coincide la planta, cruciforme y cupulada en los brazos; sino también los soportes, con pilares cuatripartitos; y en su tamaño, muy parecido el de las dos. Al interior, las distintas cúpulas, tanto la central como las de los distintos lados de la cruz, presentan ventanas en el tambor; todas apean sobre pechinas, y su sistema de sostén consiste en un apoyo directo sobre gruesos gruesos pilares (cuatripartitos o cuadrupedales porque reciben pesos por sus cuatro lados), que a su vez cinchan sus tensiones respectivas a través de pequeños tramos abovedados en cañón. La separación entre las naves se realiza por medio de arcos de medio punto, que en el primer tramo de la nave central apoyan sobre columnas (tres a cada lado), rematadas en capitel compuesto. Cuenta, como es habitual en todas las iglesias bizantinas, con un piso superior sobre la nave central, que haría las veces de gineceo. La cabecera consta de un ábside central y dos capillas a sus lados, posible referencia a la prótesis y el diaconicón, normativas también en las basílicas bizantinas. En conjunto forman un amplio testero, precedido por un iconostasio coronado con las imágenes de la Virgen, San Juan y los doce apóstoles. Sin olvidar que es detrás justamente del altar mayor del ábside central donde se encuentra la Pala d'Oro, la muestra más brillante de la orfebrería bizantina. Todo el nivel inferior se decora a base de mármoles, y el nivel superior y las cúpulas con un impresionante repertorio de mosaicos con fondos dorados, del S. XII, que crean un radiante fulgor luminoso, de una enorme riqueza y de un gran simbolismo sagrado. Su iconografía remite al tema de la Salvación. En el brazo sur del crucero, en la llamada cúpula de San Leonardo, se representan a San Nicolás, Clemente, Blas y Leonardo iluminados por el rosetón. Los mosaicos del arco meridional presentan un resumen de las Tres Tentaciones de Cristo, la Entrada a Jerusalén, La Última Cena y el Lavatorio. La cúpula del lado norte está dedicada a San Juan. Los mosaicos del arco septentrional pertenecen a la mano de Tintoretto y representan: a San Miguel, Las bodas de Caná y la Última Cena. La curación de los enfermos se le adjudica al Veronés. Sobre la nave central, la cúpula del presbiterio, la llamada de "Emmanuel", representa la anunciación del Mesías por parte de los profetas. La siguiente, que sería la cúpula mayor representa la Ascensión; y la tercera, sobre el presbiterio, la de Pentescostés, con la paloma descendiendo sobre los apóstoles como una lengua de fuego. Otro mosaico del S. XIII preside la nave central a la altura del reverso del tímpano de la portada principal, en el que se representan Cristo, la Virgen y San Marcos, en una característica deesis, o súplica. La basílica presenta una amplia y compleja crítica de autenticidad, con añadidos desde el S. XIII hasta el XVII. La perfecta forma de cruz de la planta original se distorsiona ligeramente al añadirse en el S. XIII un nártex cubierto con seis cúpulas, que rodea todo el brazo occidental de la cruz. El mismo nártex sufriría nuevas modificaciones en los siglos siguientes. Además en el frontis de la basílica y por delante por tanto del nártex se abre una amplia fachada. Presenta cinco puertas en arco de medio punto, la central más grande que las demás, con columnas en derrame a modo de jambas a los lados de cada una de las puertas. El intradós de los arcos y los tímpanos se cubren con magníficos mosaicos dorados en el S. XIII. En los de las portadas laterales se reproduce el traslado del cuerpo de San Marcos, y en la última de la izquierda, el aspecto de la basílica primitiva. En el nivel superior de esta misma fachada se extiende una amplia terraza donde se alojan las copias de los cuatro caballos de cobre dorado que presidían el Circo de Constantinopla y que los venecianos se apropiaron en el saqueo de 1204. Los originales pueden contemplarse al interior. Ya en el S. XV se añaden gabletes y chapiteles como remate de la parte alta del frontis. A su vez, los mosaicos de las arcadas de esta parte alta son ya del S. XVII. Cuenta además la basílica con añadidos y construcciones que no corresponden tampoco al edificio original. Por ejemplo en el lado sur, en la llamada Piazetta se puede contemplar una de las piezas más representativas de la escultura bajo imperial romana, las de los Tetrarcas de San Marcos, también trasladados a Venecia, tras el saqueo de Bizancio en 1204.
|