Tapiz de Bayeux PDF Imprimir Correo
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Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA)   

”Tapiz de Bayeux.”

Centre Guillaume le Conquérant. Bayeux (Normandía).

S. XI.


Entre las obras de carácter suntuario que se han conservado del periodo románico, destaca especialmente el conocido como Tapiz de Bayeux, una pieza bordada de más de setenta metros de largo y medio metro de ancho, que reproduce a través de la imagen continua y por tanto de forma narrativa, la conquista de Inglaterra por los normandos tras la Batalla de Hastings del año 1066.

Conocido en Francia como el Tapiz de la reina Matilde en alusión a la autoría del mismo por la reina Matilda, esposa de Guillermo el Conquistador, es más posible que detrás del encargo estuviera el arzobispo de Bayeux, hermanastro de Guillermo, que quisiera de esta forma ornamentar la Catedral de Bayeux y al tiempo mostrar al pueblo de una forma accesible a través del lenguaje de la imagen, un acontecimiento que adquiriría valor de epopeya para el pueblo. En cualquier caso se advierten varias manos en su ejecución, y se apuesta por su confección en los talleres de hilados del sur de Inglaterra, en lugares como Canterbury o Winchester.

Técnicamente se trata de un bordado y por tanto no exactamente de un tapiz, realizado sobre lino y por medio de dos técnicas que dan nombre a este tipo de bordado, el tipo crewel: el punto de tallo o stem stitch y el punto couchage, que en otro sitios se le llama punto de Bayeux, que son puntadas de relleno que dan textura a la tela. Se utilizan asimismo lanas de colores: rojo, azul, verde, así como varios tonos de amarillo.

Desde el punto de vista iconográfico se relatan los acontecimientos previos que dieron lugar a la Batalla de Hastings y la propia batalla. Así, comienza con la presencia de Eduardo, rey de Inglaterra, que es quien nombra heredero del trono al Duque Guillermo de Normandía. Para dar la noticia manda a su emisario Haroldo a Normandía, que a pesar de ser capturado por los normandos consigue dar la noticia a Guillermo. Vuelve entonces a Inglaterra donde la repentina muerte del rey Eduardo le anima a proclamarse él mismo como rey, motivo que suscitará la ira de Guillermo que se prepara por ello para la batalla. Marcha con sus naves hacia Inglaterra, enfrentándose finalmente con los ingleses a los que derrota en Hastings.

Todo el proceso va desarrollándose en el lienzo en una secuencia continuada de 58 escenas, que se interrumpen bruscamente al faltar varios metros de la parte final del tapiz, y que se supone que reproducirían la coronación definitiva de Guillermo el Conquistador como rey de Inglaterra.

La distribución de los acontecimientos se divide en tres grandes franjas paralelas, siendo la central mucho más ancha que las laterales, que en realidad son más bien las cenefas del bordado central. De hecho, las escenas principales de la narración se desarrollan en la franja central, quedando las laterales como representaciones complementarias con ilustraciones de distintas labores militares; símbolos de las estaciones del año para situarnos en el tiempo; acciones de botín; actividades de la soldadesca de carácter cotidiano, etc.

La central complementa sus ilustraciones con textos en latín que completan el carácter documental del tapiz y su valor narrativo. Esta distribución de las escenas en una secuencia continua en una franja de imágenes recuerda los relieves de las columnas romanas, que evidentemente servirían de inspiración a la obra. Pero para muchos su sentido narrativo ininterrumpido recuerda la técnica del cómic, por lo que también se considera este tapiz el primer cómic de la Historia. En este mismo sentido es igualmente coincidente su forma de representación por su misma calidad gráfica, y sus recursos para aumentar el dramatismo y la acción, así como por la fluidez de la narración plano a plano.

Desde el punto de vista estrictamente estético, el bordado se identifica perfectamente con la tradición plástica de la época que puede rastrearse en la pintura románica: trazos gruesos que remarcan los perfiles; esquematización de las representaciones; movimientos envarados pero fuertemente expresivos; colores vivos que otorgan una especial vistosidad al paño en su conjunto, y un detallismo anecdótico que amplía el valor documental del tapiz, y que resulta curioso en una obra de la época, si bien no hay que olvidar que se trata de una pieza de carácter profano y no religioso. En cualquier caso su valor como fuente documental es inmenso, con alusiones de enorme interés sobre aspectos de vida y costumbres de la época; de arquitectura militar y civil; de la navegación y la batalla naval en la Edad Media; de la agricultura; de la sociedad normanda e inglesa de la época; e incluso de datos enormemente curiosos de tipo anécdótico como la representación del cometa Halley en una de las escenas, que efectivamente fue visible en el cielo de Inglaterra entre el 24 y el 30 de abril de 1066 y que con razón, fue interpretado por el rey Harold como un mal presagio.

El tapiz de Bayeux es hoy por hoy una de las piezas más importantes del arte decorativo medieval y desde luego es para Francia un tesoro Nacional, aunque a punto estuvo de ser destruido durante la Revolución Francesa o de ser sustraido de Francia en el curso de las dos Gueras Mundiales. Estas y otras vicisitudes explica que haya sido restaurado en varias ocasiones.

 


 

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