| Templo de Kandariya Mahadeo |
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| Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA) |
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Nagara de Kandariya Mahadeo. Khajuraho. Madhya Pradesh. S. XI. El arte hindú, exótico y extraño a los ojos del hombre occidental, es el arte de un inmenso país, cuya larga y complicada historia lo hace igualmente amplio y variado. Históricamente, La civilización india se desarrolla originalmente sobre la fértil llanura del Indo sobre la que se van asentando diversas etnias que se entremezclan: negroides principalmente a los que se unen mongoloides, protomediterráneos y pueblos protoaustralianos, que en conjunto consolidarán la etnia india por excelencia, la drávida. A todos ellos se añade hacia el Culturalmente esta amalgama de pueblos se unifican alrededor de dos elementos principales: la naturaleza, sagrada en La influencia que estos elementos culturales tendrá sobre el arte lógicamente será determinante: el Brahmanismo es la religión que se asocia a la dominación aria y por tanto coincide con las principales representación del arte hindú, pudiéndose fechar entre finales del segundo milenio a.c. y principios del primer milenio a.c, si bien sus restos son escasos porque la mayoría de las obras realizadas eran en materiales livianos como la madera y desaparecen con facilidad. El brahmanismo parte de una idea repetida en todas las religiones primitivas, que cuentan con un Dios supremo, Brahma en este caso, asociado a dos contrarios enfrentados, personificación del Bien, Vishnu, y del Mal, Siva, cuya dialéctica hace posible el avance del mundo. El Budismo, fundado por el príncipe Siddharta Gautama, llamado Buda que significa “el Iluminado”, y desarrollado a partir del S. VI a.c., tendrá mayor repercusión sobre el arte, no sólo por la propia iconografía del Buda, que se enriquece con diversos modelos según zonas y épocas, sino sobre todo porque el budismo, que pronto adquiere un fuerte sentido proselitista, utilizará el arte como difusor de sus ideas y como vehículo de sensibilizar a las gentes sencillas. De hecho, el propio maestro abogaba por una ética que debía “entrar por los ojos”. En realidad no se trata de una religión, sino de un código de conducta, que en su búsqueda de la felicidad afirma la necesidad de desasirse de todo aquello que nos liga al dolor de la tierra, abogando así por una vida espiritual llena de reflexión y misticismo, por un rechazo a los bienes materiales y por una perseverancia en mejorar nuestra condición humana que puede prolongarse más allá de una vida, en un proceso que cree en la reencarnación hasta que se consigue llegar a la felicidad plena, a la espiritualidad absoluta, en fin, al nirvana. Es precisamente coincidiendo con la difusión y expansión generalizada del Budismo cuando se desarrolla un primer momento de plenitud del arte hindú, que iniciado hacia el S. IV a.c, se prolonga hasta bien entrado el S. VIII de nuestra era. Cuenta con un amplio abanico de maniferstaciones, tanto en el plano de la arquitectura como de la escultura y la representación gráfica. Aquélla por la construcción de los primeros templos y monasterios, y éstas sobre todo por la iconografía masiva y variada de la imagen de Buda, aunque no es su única muestra. Las primeras manifestaciones de la arquitectura hindú se encuentran en Así ocurre con las fomaciones arquitectónicas del periodo clásico del arte hindú, que son las que hoy comentamos: los nagara. La evolución de las stupas dará lugar a construcciones cada vez más complejas. Las primeras se caracterizan por disponer de una planta cuadrada con un santuario o cella en el centro y un pórtico rodeándola. Pero la importancia creciente de los templos, la rivalidad por el prestigio de los mismos y el fervor popular, hicieron que progresivamente su estructura se fuera complicando, hasta dar lugar a los templos característicos de los siglos posteriores. Son especialmente espectaculares los del norte de Se trata por tanto de una arquitectura monumental, que va creciendo en dimensiones progresivamente, porque a las estancias principales antes mencionadas se le añaden comúnmente muchas otras alrededor, que sirven como edificios complementarios para servidores y visitantes. Además también van ganando en espectacularidad, no sólo debido a su colosalismo creciente, sino también por la barroquización de su decoración escultórica, que abarrota muros y paredes. ![]() ![]() Otros artículos de esta sección...
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