| Giorgio Morandi |
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Naturaleza muerta. 1960. Giorgio Morandi (Bolonia 1890-1964) es uno de esos pintores que en medio de la vorágine de las vanguardias anteriores a En su trayectoria hay muchas influencias y vivencias artísticas que marcarán su arte, pero ninguna como la de Paul Cézanne, cuya continua reinterpretación definirá la personalidad de su estilo. Con anterioridad no debió de ser menos impactante la toma de contacto con los primitivos italianos, como Giotto, Ucello o Masaccio, y no sólo por que se trata de la primera gran influencia en sus años de formación, sino porque todos ellos concurren en una misma característica coincidente con Cézanne, y que es la que a Morandi le fascina: la de la corporeidad de los objetos hasta convertirlos en iconos. Luego vendría el acercamiento al Futurismo, de la mano de sus amigos Boccioni y Carlo Carrá, y que si bien le permitió incluso participar en una de sus exposiciones, no acabó de cuajar como una tendencia suya personal. Después sería Giorgio de Chirico quien le fascinaría por sus imágenes misteriosas, en las que además sus figuraciones seguían esa línea que marcaba su devenir, la de la volumetría figurativa. Así, hasta que finalmente se encierra en su propio estudio y reduce su universo artístico a los objetos que le rodean, principalmente jarras, vasos, platos..., naturalezas muertas en fin, que le reconcilian con su único maestro, Cézanne. Y allí es donde Morandi definitivamente construye su estilo propio, al margen de los istmos y tendencias en boga, que ya había podido comprobar que no acaban de arrastrarle. A él sólo le interesa experimentar la luz y el volumen de los objetos de su estudio desde infinitos ángulos distintos. Y volver a repetir el experimento una y otra vez, cambiando luces, cambiando colores, cambiando formas. Para Morandi eso es la pintura y eso es el arte: un interminable proceso de experimentación, del que hay que sacar todo el jugo posible a los recursos propios de ese arte, en este caso, la pintura. Por todo ello, Morandi es uno de los grandes pintores de la primera mitad del S. XX, por más que su distanciamiento de las grandes corrientes de ese periodo lo hayan postergado a un segundo plano de la historiografía. Por idéntica razón ha tardado en ser reconocida su importancia, y de hecho hasta 1945 no celebra su primera exposición individual, y hasta los 58 años no recibe un primer premio en |