Marino Marini PDF Imprimir Correo
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Marino Marini (Pistoia, cerca de Florencia, 1901- Viareggio 1980), es un escultor italiano, que como tantos otros artistas que trabajan antes y después de la II Guerra Mundial, muestra dos momentos bien diferenciados en su obra. En una primera etapa su escultura es más realista y de corte clásico. Pudo ayudar a ello la influencia ejercida por Arturo Martini, que era un artista modernista dentro de la tradición clásica. Aunque también se vio atraído como tantos autores de su tiempo por el auge de las vanguardias y en concreto por los surrealistas, y muy especialmente por la escultura de Alberto Giacometti, autor al que conoció en sus estancias en Suiza.

En el caso de Marini, un tema será recurrente a lo largo de toda su vida, la del caballo y el jinete, que recuperaba buena parte de la tradición clásica de la escultura italiana, desde Roma al Renacimiento. Lo que ocurre es que después de la II Guerra Mundial a Marini se le quedó grabada como una obsesión la imagen de los campesinos italianos que huían a caballo de sus aldeas, asustados por los incesantes bombardeos. Y es a partir de ahí cuando su icnografía interminable de caballos y jinetes más se acerca a la escultura de Giacometti, pues igual que éste nos refleja un mundo de desesperación existencial, con sus figuras esqueléticas que deambulan como fantasmas por un mundo sin sentido, así Marini y sus caballos representan otra imagen desolada de una época deprimente, pues ya no sólo se trata de comparar la elegancia y la apostura del retrato ecuestre clásico con las imágenes de Marini, de caballos más enclenques y jinetes deformes, sino observar el declive de una iconografía que refleja la decadencia de una época.

En cualquier caso, los caballos de Marini son también la imagen de un arte moderno, que formalmente rompe con la elegancia clásica y que deforma la realidad buscando una mayor fuerza expresiva. Es significativo en este sentido, cómo en la mayoría de los casos los caballos abren la boca, como exhalando un hálito o suspiro que representa su cansancio o su debilidad. Los jinetes por el contrario muestran distintas versiones, desde algunos ejemplos de figuras más distendidas, como en la famosa versión que preside la entrada del Museo Peggy Guggenheim de Venecia (El ángel de la ciudad. 1948), a otros de formas más angustiadas (Jinete. Tate Gallery. 1947, encabezando este artículo), hasta las versiones más dramáticas, en las que el jinete está a punto de caerse del caballo (Rider and horse. Hirshhorn Museum and Sculpture Garden, Washington, 1953). No faltan también algunos ejemplos de corte más clásico (Il pellegrino. Museum of Fine Arts, Houston. 1939), pero son anteriores a la guerra, lo que demuestra la fuerte incidencia que tuvo ésta en la evolución de la obra de este autor.

El Museo Marini en Florencia, nos permite acercarnos más a la obra de Marini. Museo que cuenta en la actualidad con una interesante web.

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El ángel de la ciudad. 1947


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