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Escrito por Jesús Martínez Verón (CREHA)
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El sábado pasado falleció Alfonso Emilio Pérez Sánchez, uno de los historiadores del Arte más importantes de España en el último cuarto del siglo XX.
Todos los medios de comunicación se han hecho eco de la noticia y han reseñado su trayectoria como prolífico autor, comisario de grandes exposiciones, profesor universitario, director del Museo del Prado, miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, académico de la Historia...
Desde ARTECREHA queremos hacer una pequeña aportación a la figura de Pérez Sánchez que no ha sido tenida en cuenta por los medios: la de autor de libros de texto para estudiantes preuniversitarios.
En efecto, ni siquiera la biografía que le dedica el Museo del Prado en su enciclopedia (y que incluye un amplio repertorio de sus textos) hace mención a que Pérez Sánchez fue uno de los coautores (junto a José María de Azcárate Ristori y Juan Antonio Ramírez Domínguez) de la Historia del Arte de COU más utilizada durante los años 80 en los institutos españoles.
En su momento fue un texto rompedor, que hacía el esfuerzo de unir rigor académico con una estructura moderna y un lenguaje directo, adaptado a los alumnos del último curso de las enseñanzas medias de la época. En este sentido, su Historia del Arte forma parte de la memoria sentimental de una generación de los actuales profesores de la materia en España (muchos de los cuales todavía conservamos como una referencia su manual en nuestra biblioteca).
Como ejemplo del estilo de Pérez Sánchez en aquel manual ejemplar, aquí podéis leer el breve párrafo en el que sintetizaba de forma admirable la figura de Velázquez:
Es Velázquez una de las cumbres de la historia universal de arte. Reúne todas las cualidades exigibles a un puro pintor. Su maestría técnica en el sugerir del volumen, la forma y el aire, con su pincelada deshecha, no tiene paralelo. Pero a la vez funde la claridad del clasicismo y el misterio y sugerencia de lo transitorio del pleno barroco, unido a una penetración sicológica en los retratos que nos coloca -tanto si se trata de un rey, como de un rufián- frente a frente al pensamiento del retratado.
Para los miembros de ARTECREHA, que también tenemos la experiencia de la dificultad que representa plantear un primer acercamiento de la Historia del Arte a los jóvenes a través de un libro de texto, es, sin duda, un ejemplo de claridad y rigor estilísticos admirables.
Finalmente, queremos recomendaros que para conocer mejor la figura de Alfonso Emilio Pérez Sánchez, visiteis la página que le dedica la ENCICLOPEDIA ONLINE del Museo del Prado y la reseña del conjunto de sus textos en la web de DIALNET.
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Escrito por F. Javier Jiménez Zorzo (CREHA)
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Los amantes del jazz, tanto como los de la fotografía, siempre envidiarán a William P. Gottlieb (Nueva York (Brooklyn), 1917-2006) por todo aquello que, durante diez años, tuvo la suerte de contemplar y escuchar. Gottlieb empezó como agente de publicidad en el diario "Washington Post", y más adelante el diario le pidió que se ocupase de la columna dedicada a los conciertos de jazz. Como Gottlieb quería añadir fotografías a su columna semanal para hacerla más atractiva a los lectores intentó convencer a la dirección del periódico para que le consiguiese un fotógrafo que le acompañase a los conciertos. Ante la negativa de la dirección a Gottlieb no le quedó más remedio que comprarse una cámara (una "Speed Graphic" con lámpara de magnesio de un único destello), aprender el oficio y encargarse él mismo de realizar las fotos que necesitaba para su columna.
Gottlieb realizaba, como mucho, dos o tres fotografías por sesión, en parte porque las bombillas de flash eran muy caras. En los conciertos siempre esperaba, para realizar sus fotografías, a que los músicos ejecutasen su segunda o tercera pieza, o el momento en que el concierto alcanzaba su fase más intensa y emocionante.
Sus fotografías, tomadas en escenarios de Washington y Nueva York, además de ser crónicas de la mejor época del jazz norteamericano ---que ha sido llamada "La edad de oro del Jazz" (1938-1948) ---, son además una de las mejores muestras del retrato fotográfico del siglo XX. Gottlieb siempre afirmaba que tomaba sus fotos desde el punto de vista del escritor y con el objeto de amplificar visualmente el mensaje de sus palabras.
La web de la "Library of Congres" (U.S.A.) nos ofrece una larga muestra de la obra fotográfica de Gottlieb (más de trescientas fotografías) donde podemos asistir a un encuentro ---poco frecuente en la historia de las artes--- de dos facetas del mundo del arte ---la fotografía y la música de jazz--- que nos permite ver de cerca figuras de la época cumbre del jazz como Louis Armstrong, Count Basie , Nat King Cole , Miles Davis, Duke Ellington, Ella Fitzgerald, Dizzy Gillespie, Billie Holiday, Thelonious Monk , Charles Parker , Frank Sinatra, Willie "The Lion" Smith, Art Tatum y Lester Young. [En la FOTO DE CABECERA: El saxofonista Charlie Parker y el bajista Tommy Potter. Nueva York, escenario: "Three Deuces", agosto, 1947]
Para disfrutar de la obra de William P. Gottlieb pinchar AQUÍ y AQUÍ.
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Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA)
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“Permitidme que use una imagen, la imagen del árbol. El artista se preocupa de este mundo complejo y, de alguna manera, se orienta en él, podemos darle crédito, bastante bien. Así, le ha sido posible ordenar la serie de los fenómenos y de las experiencias. Este orden diverso y múltiple, este su conocimiento de las cosas de la naturaleza y de la vida, me gustaría compararlo a las raíces del árbol.
De las raíces afluye al artista la linfa que le atraviesa a él y a sus ojos. De este modo, realiza la función del tronco. Impulsado y conmovido por la potencia del flujo de la linfa, lo dirige en la obra según su visión.
Así como se ve el follaje de los árboles extenderse en todas las direcciones en el espacio y en el tiempo, del mismo modo ocurre también en la obra.
A nadie se le ocurrirá pretender que el árbol forme su follaje sobre el modelo de sus raíces. Es fácil comprender que no puede haber una igual correspondencia entre la parte inferior y la superior. Funciones distintas que se ejercen en dos campos distintos deben, a la fuerza, provocar formas distintas.
En cambio, injustamente, se quiere negar al artista el derecho a alejarse del modelo y, por ello, también el derecho a crear. Además, se llega, con celo verdaderamente excesivo, a acusarlo de impotencia y de deliberada falsificación.
En realidad, al cumplir su función de tronco, él no puede hacer más que recoger lo que le viene de las profundidades y transmitirlo más lejos. Así pues, él no sirve ni manda; sólo actúa como mediador.
En consecuencia, ocupa una posición extremadamente modesta. No reivindica la belleza del follaje, porque ella sólo pasó a través de él.”
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Escrito por Jesús Martínez Verón (CREHA)
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"El color y yo somos una misma cosa. Soy pintor" escribió en su diario Paul Klee, el artista sin patria. Klee fue uno de los más grandes genios del arte de la primera mitad del siglo XX y, como ocurre con los mejores, un autor singular.
Quien alcanzaría el honor de ser considerado por los nazis la máxima expresión del "arte degenerado", nació en Suiza (1879), pero se formó y trabajó preferentemente en Alemania. Estuvo en contacto con los más grandes artistas de su época, como Wassily Kandinsky, pero siempre disfrutando de la mayor libertad creativa. Aunque se aproximó al Expresionismo, la Abstracción y el Surrealismo, sus cuadros escapan de cualquier clasificación.
Paul Klee era un gran amante y conocedor de la poesía y la música, lo que se refleja en unas obras que sólo pueden ser entendidas como interpretaciones cromáticas del ritmo musical.
Su trabajo como profesor en la Bauhaus le convirtió en una de las referencias del arte y el diseño contemporáneo hasta nuestros días. El cierre de la escuela y la persecución nazi le hicieron regresar a Suiza donde falleció en 1940.
Para conocer mejor la figura de Paul Klee recomendamos la web de swissinfo. En concreto, aconsejamos la página en inglés de la versión en flash, pulsando AQUÍ, y la página en castellano de la versión en html, pulsando AQUÍ (esta segunda recoge una impresionante cantidad de enlaces y noticias).
Finalmente, recomendamos una visita a la web del Zentrum Paul Klee de Berna, pulsando AQUÍ.
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Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA)
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Receptio animae
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Trilogía petrina |
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