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Escrito por F. Javier Jiménez Zorzo (CREHA)
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Surgidos del mundo de la literatura de ciencia ficción, los robots empiezan a tener ya una presencia real y cada vez más sólida en la vida cotidiana desde hace algunos años (fábricas de coches, robots de búsqueda en internet, juguetes, aspiradores, política, economía, arte, etc.). El dramaturgo checo Karel Capek dio a luz (en realidad fue su hermano Josef) al término “robot” (exactamente “robotnik”) al publicar, en 1921, su obra “R.U.R.” (“Rossum´s Universal Robots”). “Robota” era, durante la época en que existió la servidumbre, el periodo de trabajo que un siervo le debía a su señor, por lo general ¡6 meses al año!. Más tarde pasó a significar “trabajo duro”, “trabajo”, “labor”. La palabra “robótica”, como campo de estudio, fue creada por el escritor de ciencia ficción Isaac Asimov, y en el mismo se reunen media docena de áreas de estudio: electrónica, informática, física, matemática, mecánica y control automático.
Para conocer un poco mejor el mundo de los robots androides nada mejor que acceder a la web de Hanson Robotics, empresa dirigida por el polifacético David Byrne (co-fundador del grupo Talking Heads, fotógrafo, diseñador, cineasta y artista visual). Hanson Robotics ha participado en exposiciones como “Máquinas y Almas”, organizada por el Museo Reina Sofía (2008), o en el festival Art Futura. Para acceder a la web de Hanson Robotics donde podeis ver varios vídeos, entre otros, sobre los robots que ahora están desarrollando (entre ellos un androide de Albert Einstein), pinchar AQUÍ.
(Imagen de cabecera: “Actroid-DER-01” (2003), androide femenino o robotesa desarrollada por la Universidad de Osaka y fabricado por la “Koroko Ltd.”)
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Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA)
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Amenhotep III
El faraón representa en Egipto el poder político con connotaciones divinas, que lo convierte en un ser sagrado para su pueblo. Su imagen por tanto tenía que transmitir esa idea de valor sobrenatural, pero también de autoridad política, que quedaba simbolizada en su poder para unificar los dos grandes territorios del país, el Alto y el Bajo Egipto.
Sus atuendos oficiales y la representación en la estatuaria y el arte egipcio en general, acumulaban una serie de símbolos con los que transmitir todo ese complejo significado.
Así coronaba su cabeza una doble corona, que venía a ser la unión en una sola de las dos que simbolizaban el Alto y el Bajo Egipto. La primera era la corona roja o Desheret, símbolo del Alto Egipto; y la segunda más alta y puntiaguda, era la corona blanca o Hedjet, símbolo del Bajo Egipto. Las dos fusionadas en una sola constituían la doble corona o Sejemty.
El faraón también se representa con otras coronas, aunque menos frecuentemente: así la corona osiriaca o Atef, que se utilizaba en rituales religiosos; la corona azul, más utilizada en el Imperio Nuevo y que sustituía a veces a la doble corona; la corona emplumada o Shuti, empleadas por las esposas del faraón; y la Triple atef o Jemjem, que tenía una simbología solar.
Aunque en muchas representaciones el faraón no aparece con ninguna corona, sino con un tocado de tela, mucho más ligero y cómodo de llevar, que sería también el más habitual en su vida cotidiana. Era el famoso nemes, que cubría toda la cabeza, cayendo verticalmente por detrás de las orejas, y atándose con un nudo a la nuca en forma de trenza.
En la parte alta del nemes se prendía un uraeus o cobra, que simbolizaba el Bajo Egipto por asociarse a la diosa Uadyet, patrona de esa parte del país. A su lado solía acompañarse de la imagen de un buitre, asociado éste a la diosa Nejbet, patrona del Alto Egipto. Los dos seres unidos sobre el nemes simbolizaban nuevamente la unificación del Alto y el Bajo Egipto.
Sobre la barbilla, el faraón portaba una barba o perilla postiza, símbolo relacionado con el dios Osiris, considerado el primer faraón, y que se representaba también con una gran barba similar a la que llevaban sus sucesores.
En sus manos el faraón portaba dos cetros: el Nejej, que era como un flajelo que también se relacionaba con Osiris; y el Heka, que era similar a un cayado, con el que se simbolizaba la autoridad paternalista del faraón, que guiaba a su pueblo como el pastor a su rebaño.

Sarcófago de Tutankamon |
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Escrito por F. Javier Jiménez Zorzo (CREHA)
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La web “Iberos en el Bajo Aragón” nos ofrece la posibilidad de conocer una serie de ocho rutas que integran una docena de poblaciones con 24 yacimientos de la cultura ibera. De cada uno de esos yacimientos se da información fotográfica, textual e infográfica. Junto a estas secciones es de interés el apartado multimedia con ocho vídeos que ilustran múltiples facetas de la vida, cultura, economía, arte, etc. de estos poblamientos iberos. Para acceder pinchar AQUÍ.
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Escrito por Jesús Martínez Verón (CREHA)
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Las grandes exposiciones universales e internacionales que arrancan en la de Londres en 1851, son sobradamente conocidas y ampliamente estudiadas por la historiografía.
Sin embargo, dentro de estos estudios se suele obviar un tipo de exposición internacional que tuvo su importancia pero que el paso del tiempo ha vaciado de contenido. Se trata de las grandes exposiciones coloniales.
En ellas, las metrópolis trataban de dejar constancia de su potencia colonial, a la vez que procuraban estrechar los lazos entre ellas y sus colonias a través del conocimiento mutuo. La primera gran exposición colonial fue la Exposición Intercolonial de Australasia en 1866 y la última la Feria Colonial de 1948.
De todas estas exposiciones, la más amplia e interesante fue la Exposición Colonial Internacional de París en 1931. En ella se dieron cita todas las principales potencias coloniales y lo que aún eran sus amplísimos territorios de ultramar. En su recinto se levantaron magníficos pabellones que, además de servir para la exposición de sus productos locales, recreaban su modelo nacional de arquitectura. De la trascendencia que tuvo en su momento la muestra da idea de que en sus seis meses de apertura al público (entre mayo y noviembre de 1931) fue visitada por treinta y cuatro millones de personas.
Puedes saber más sobre esta importante y desconocida Exposición Colonial Internacional de París, pulsando AQUÍ.
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