Sabías que... El descubrimiento de la tumba de Tutankhamon PDF Imprimir E-mail
(1 voto, media 5.00 de 5)
Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA)   


El descubrimiento de la tumba de Tutankhamón es probablemente uno de los fenómenos más espectaculares del S. XX, sobre todo porque se trataba de una tumba sin saquear y que por tanto conservaba perfectamente todo su tesoro artístico y material. La noticia tuvo una repercusión extraordinaria, pero la tuvo también la posterior desaparición de muchas personas que directa o indirectamente habían participado en el descubrimiento, dando pie a la leyenda de la “maldición de los faraones”, que se vengarían de esta manera de la profanación de sus tumbas. Sí es cierto que, todavía en pleno proceso de excavación, el primer afectado fue Lord Carnavon, a la sazón mecenas de la expedición, que picado por un mosquito e infectada la picadura por la herida que se hizo sobre ella al afeitarse, se complicó su estado con una neumonía y septicemia, que acabó con su vida cuando todavía no habían descubierto todos los secretos de la tumba. A partir de la muerte de Lord Carnarvon, comienza la leyenda de la venganza del Faraón por haber alterado su tranquilidad al profanar su tumba. Más aún, considerando que algunas voces hablaban de una inscripción egipcia que decía "La muerte golpeará con su bieldo a aquel que turbe el reposo del Faraón". Inscripción de la que nunca se supo nada cierto. Tampoco era del todo extraño este tipo de leyendas porque fueron numerosas las inscripciones similares halladas en las tumbas egipcias, que en realidad lo que pretendían era espantar a los saqueadores. El caso es que a partir de ese momento se sucedieron una serie de fallecimientos en cadena de personas ligadas al descubrimiento que dieron pábulo a la leyenda. Hasta un total de 26 se produjeron en apenas unos años a partir del descubrimiento efectuado en 1922

Pero realmente tampoco hubo nada extraordinario en aquellos fallecimientos a excepción de su coincidencia. En todo caso, el químico inglés Dr. A. Lucas sí que detectó en la tumba gérmenes producidos por el moho acumulado después de tres mil años de hallarse cerrada. Pero fuera o no fuera esa la causa de algunas de las muertes, tampoco afectó a todos los que intervinieron, ni a los fellahs egipcios que ayudaron en los procesos de excavación, ni al mismo descubridor de la tumba, Howard Carter, que no falleció hasta muchos años después del descubrimiento. Él mismo, cuando volvían a plantearle la cuestión de la maldición de los faraones, decía: "Todo espíritu de comprensión inteligente se halla ausente de esas estúpidas ideas".