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El Puente de la Torre está tan integrado en la geografía urbana y en el subconsciente colectivo del paisaje de la ciudad de Londres que parece que siempre ha estado allí. Que forma parte de una historia que se remonta siglos atrás y que, probablemente por eso, es su icono más representativo.
Sin duda su proximidad a la Torre de Londres (de la que debe el nombre) y sus formas historicistas llaman a veces a engaño. Sin embargo, el Puente de la Torre es una construcción que corresponde al Londres contemporáneo, el que toma forma a finales del siglo XIX y abre la ciudad hacia su conformación actual.
En realidad la idea de su construcción se remonta al último cuarto del siglo XIX, cuando el East End londinense comenzó a experimentar un gran auge económico y demográfico que chocó pronto con graves problemas que amenzaban con estrangular su desarrollo: la comunicación entre ambas orillas del río Támesis era difícil porque había que remontarse aguas arriba hasta llegar al Puente de Londres (con el que a veces se confunde el de la Torre) y suponía un recorrido excesivamente largo. Por otro lado, el puerto fluvial de Londres llegaba, precisamente, hasta el Puente de Londres y si se construía uno nuevo se debía de respetar el frecuente paso de barcos de altos mástiles por el río.
En un primer momento se optó por una pasarela subterránea, pero se trataba de una solución poco práctica puesto que sólo permitía el acceso de peatones y no de carruajes (y por tanto de mercancías que era lo que necesitaban las industrias y almacenes de la zona).
Para tratar de buscar la solución, el Subway Committee convocó en 1876 un concurso de ideas en el que, junto a todas estas consideraciones prácticas, se incluía el deseo expreso de que el nuevo puente debería tener la suficiente fuerza visual como para convertirse en un símbolo del Londres moderno.
Al concurso concurrieron más de cincuenta proyectos de arquitectos e ingenieros de gran reputación. La decisión no resultó sencilla y estuvo llena de suspicacias y debates. Por fin, en 1884 se optó por ejecutar el diseño presentado por el arquitecto municipal Horace Jones, auxiliado por el ingeniero John Wolfe Barry. Para entender algunas de las críticas que recibió el fallo final, baste decir que el propio Horace Jones formaba parte del comité que tomó la decisión.

Proyecto original del Puente de la Torre
El proyecto de Horace Jones y John Wolfe Barry partía de la idea de un puente a la vez colgante (en su lados) y basculante (en el centro). Dos enormes pilares de hormigón actuarían como elemento sustentante. Estos pilares serían revestidos de una decoración historicista en ladrillo para darles un aire más monumental. El puente basculante permitiría, alternativamente, el paso de barcos y de vehículos. Por su parte, los peatones cruzarían el puente mediante una pasarela elevada a la que se accedía por escaleras.
Las obras de construcción del Puente de la Torre comenzaron en 1886. Un año más tarde falleció Horace Jones y se hizo cargo de las obras en exclusiva John Wolfe Barry. Aunque el diseño del puente no varió desde el punto de vista funcional, estéticamente John Wolfe Barry tomó una decisión estética fundamental: el ladrillo previsto para "forrar" las dos grandes torres sería sustituido por piedra, a la vez que se adoptarían en su diseño exterior unas formas inspiradas en el gótico victoriano que armonizaran mejor el puente con la vecina Torre de Londres.
Los trabajos se prolongaron durante ocho años y el Puente de la Torre fue solemnemente inaugurado por el príncipe de Gales el día 30 de junio de 1894. En su construcción se emplearon 70.000 toneladas de hormigón, 11.000 toneladas de acero, granito de Cornualles y piedra de Portland. En algunos momentos hubo más de 430 operarios trabajando a la vez en la obra.
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