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La decoración de la Capilla Contarelli de la iglesia romana de San Luis de los Franceses fue el primer gran encargo público que recibió Caravaggio. Se trataba de rematar la decoración de la capilla que el comerciante francés Mateo Contarelli había comprado para que le sirviera de sepulcro y nada mejor para ello que dedicar tres cuadros de grandes proporciones al Evangelista del mismo nombre que el mecenas.
Caravaggio trabajó en la obra en el periodo 1599-1600 dedicando los dos primeros óleos a La Vocación de San Mateo y El Martirio de San Mateo. Finalmente abordó el tema central: San Mateo y el ángel, que debía de representar el momento culminante del Evangelista, cuando éste recibe la inspiración divina, y ocupar el espacio central de la capilla.
El pintor concibió su obra a partir de la idea de un San Mateo rudo y analfabeto que a la hora de escribir el Evangelio se ve auxiliado por un ángel que, con ternura y firmeza, guía la mano del torpe anciano. Es el ángel quien escribe realmente, San Mateo es sólo un instrumento de la voluntad divina que muestra su indisimulado asombro por lo que está ocurriendo.
Como pasaría en otras ocasiones con el trabajo de Caravaggio, al mostrarse al público, San Mateo y el ángel provocó una airada reacción en contra. El motivo del rechazo era el atrevimiento de representar a un Evangelista en una actitud tan descarnadamente humana.
Caravaggio se vio obligado a retirar su obra y replantear desde el principio el cuadro. Sustituyó así la primera pieza por otra en la que San Mateo ocupa una actitud más centrada y activa. Apoyado sobre una banqueta y escribiendo de su puño y letra dirige la mirada hacia el ángel que, en esta ocasión, se limita a inspirarle las palabras que el propio santo se encargará de plasmar en el libro.
La versión original de La Inspiración de San Mateo fue retirada y, tras un largo periplo, terminó en el Kaiser-Friedrich Museum de Berlín, de donde desapareció durante la II Guerra Mundial.
La historia de la doble versión de San Mateo y el ángel viene a demostrar que la creación artística nunca ha sido sencilla. Que incluso los más grandes maestros, indiscutibles hoy, tuvieron que luchar contra la incomprensión de un público y unos encargantes que no tenían (porque no podían tenerlos) ni la sensibilidad, ni el gusto, ni la genialidad del artista.
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Comentarios
te felicito por el artículo, interesante y apasionado.
Me gustaría encontrar más información sobre la odisea de este cuadro hasta ser destruido en Berlín.
Me podrías asesorar dónde debo buscar?
Muchas gracias por tu ayuda.
Un abrazo.
Salud
Oscar
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