P. Brueghel: La torre de Babel. Kunst Historiches Museum. Viena. 1563.
Muchas son las consideraciones que nos hacen pensar en que hay una relación directa entre el pasaje bíblico de la construcción de la Torre de Babel y la presencia en Mesopotamia de los zigurats, montañas artificiales, orgullo del poder y la técnica de sus pueblos. Incluso se puede afinar un poco más y establecer la relación directa entre el zigurat de la ciudad de Babilonia (Etemenanki) y el citado pasaje bíblico, conocida la inquina con la que la cultura hebrea la toma con la ciudad de Babilonia, entonces ejemplo indiscutible de grandiosidad, riqueza, prosperidad y desarrollo, pero también la ciudad en la que los judíos se ven obligados a asentarse después de la primera gran diáspora producida en el año 586 a.c., tras la destrucción del reino de Judá por Nabucodonosor II.
La Biblia, redactada entre los siglos VI al II a.c. es producto de muy diversas procedencias textuales y culturales, pero prevalecen notablemente las mesopotámicas. Por eso es constante en los textos bíblicos la relación de sus pasajes con lugares o episodios relacionados con la cultura mesopotámica: desde la localización del Paraíso, entre los grandes ríos mesopotámicos; hasta la presencia de los Reyes Magos de Oriente, en realidad astrólogos persas; sin olvidar el tema del Diluvio Universal, estrechamente relacionado con numerosos textos sumerios y babilonios, muy anteriores a la redacción del Génesis; o la pugna del pueblo judío con todos sus vecinos (egipcios, filisteos, asirios o babilonios), que como tales enemigos no dejan de ser sinónimos del pecado.
El episodio de la Torre de Babel aparece en el Génesis, primer libro de los que componen el texto sagrado de la Biblia, y en el se cuenta la experiencia de los judíos supervivientes que después del Diluvio se asentaron en una tierra cuyos habitantes dijeron: “vamos a cocer ladrillos al fuego. Construiremos una ciudad y una torre que llegue hasta el cielo”. Observando Dios lo que hacían, pensó: “Mientras sean un solo pueblo con una sola lengua, lo que proyecten lo realizarán. Confundamos su lengua y provoquemos malentendidos entre ellos”, lo que según la Biblia finalmente hizo fracasar el proyecto. La correlación entre la construcción a base de ladrillo cocidos, la elevación de una torre que llegara al cielo, y las fechas probables en las que se redacta este episodio, justo en el momento de la cautividad en Babilonia (S. VI a.c.), explican esa supuesta relación con los zigurats, visto desde la perspectiva judía como la muestra de soberbia de un pueblo que les había vencido y humillado, y que por ello, sólo podía esperar la ira de su Dios.