Sabías que...La Biblioteca de Éfeso PDF Imprimir Correo
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Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA)   

Efeso0

La antigua ciudad de Éfeso, situada actualmente en la costa de Turquía, es uno de los restos arqueológicos mejor conservados del Mediterráneo.

Sus primeros asentamientos se remontan al 6000 a.c., y se sabe también de su dominio por parte de hititas en la edad del Bronce, por lo dorios hacia el 1200 a.c, por los lidios en el S. VI a.c. y por los persas, que no obstante la perderían a manos de Atenas tras su derrota en las Guerras Médicas.

En el S. IV a.c. se convierte en una de las ciudades más importantes del imperio de Alejandro Magno, siendo precisamente en esta etapa cuando comienza la construcción del famoso templo de Artemisa, considerado como una de las siete maravillas del mundo antiguo. En realidad la devoción por la diosa venía de antiguo y la existencia de un templo dedicado a ella también se remonta a época de los lidios, pero se hallaba en tan mal estado que se decide construir uno nuevo. El propio Alejandro quiso contribuir a la construcción del mismo, con la intención de compartir su devoción con la de la diosa, a lo que los habitantes de la ciudad se negaron, señalándole astutamente al rey que "Un dios no podría construir un templo en nombre de otro dios".

Es en esta época de Alejandro y en los primeros siglos de dominación romana cuando la ciudad alcanza su momento de mayor esplendor, y cuando se construyen la mayoría de los restos urbanos y arquitectónicos que se conservan en la actualidad.

Dos destacan por encima de todos los demás: el magnífico teatro construido en época helenística, aunque ampliado por los romanos, que alcanzaba un aforo de casi 25.000 personas, y la magnífica Biblioteca.

La Biblioteca de Éfeso, también conocida como Biblioteca de Celsus en honor a su mecenas, fue descubierta en las excavaciones de principios del S. XX, y restaurada su fachada con su actual apariencia entre 1970 y 1978. El origen de la misma se encuentra en el interés personal de Celsus Julius Aquila, gobernador romano de Asia Menor, que no sólo hizo una donación de 25.000 denarios para su construcción, sino que además estipuló la compra de libros cada año incluso después de su muerte, lo que explica que la Biblioteca llegara a tener más de 12.000 volúmenes.

Contaba con una planta cuadrada de tres pisos al interior, y una fachada espectacular, dividida en dos alturas y tres calles en las que se abren al nivel inferior otras tantas puertas que daban acceso al recinto. El conjunto resulta un magnífico ejemplo de arquitectura clásica monumental, con el muro retranqueado simétricamente a base de edículas sobre grandes columnas de orden corintio, entablamento y frontones en la parte superior.

Es sin duda la imagen por excelencia del recinto arqueológico de la antigua Éfeso, pero también la mejor muestra de la importancia que alcanzaron la cultura y el saber en la época clásica

 

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