Singer Building PDF Imprimir Correo
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Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA)   
Lunes, 28 de Mayo de 2012 09:05

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Una de las grandes pérdidas de la ciudad de Nueva York fue la del edificio Singer, o Singer Building, una magníifca torre de 187 metros de altura y 41 pisos que albergaba la sede de la Compañía Singer de máquinas de coser.

Comenzados sus planos en 1902 la torre se completó en 1908, siendo la construcción más alta del mundo hasta un año después, que la desbancaría la El Metropolitan Life Insurance Tower, situada muy cerca del Flatiron, y que a su vez sería superada en 1913 por el Woolworth Building.

La torre se levantaba entre Broadway y Liberty Street, siendo diseñada por Ernest Flagg un arquitecto que había pasado buena parte de su formación en Francia y que por lo mismo no era ni mucho menos defensor del rascacielos, aunque curiosamente después de construida la Torre Singer no sólo se reconvertiría en uno de sus principales valedores, sino que llegó a promover la idea de Nueva York como una ciudad de las torres, lo que al final no se alejaría mucho de la realidad.

En la construcción del Singer Building se combina la eficacia constructiva de los rascacielos, con una decoración, tanto al interior como al exterior, que delata la formación francesa de su arquitecto, pues tiene muchas referencias tomadas del eclecticismo francés del llamado estilo Segundo Imperio, y más concretamente de uno de sus edificios más emblemáticos, la Ópera de París de Charles Garnier, del que se imita sobre todo al interior un gusto decorativo neobarroco.

El edificio cuenta con una base cuadrada no muy alta y una esbelta torre que es la verdadera esencia del edificio. La estructura estaría perfectamente asentada por el ingeniero Otto F. Semsch, que hizo posible no sólo la altura de la torre, sino el vuelo espectacular del remate de la misma por medio de una estructura bulbosa a modo de buhardilla con una gran linterna en lo más alto..

Al exterior, destacaba la combinación cromática entre el ladrillo rojo, piedra azul intercalada y motivos de terracota. Al interior, especialmente el salón de entrada, resultaba espectacular con sus columnas de mármol rosa, que hacían de soporte a cúpulas de yesería, y una decoración de grandes medallones con el logotipo de la empresa Singer.

Desgraciadamente, la especulación inmobiliaria sería la causante de su desaparición. La empresa Singer vendería el edificio en 1962, lo que sería razón suficiente para que sólo unos años después, en 1968, se derribara para construir en su solar el One Liberty Plaza. Nunca antes se había derruido un edificio tan alto, algo que no volvería a ocurrir hasta la desaparición de las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001.

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