Ajuste de cuentas con Cezanne PDF Imprimir Correo
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"Pensemos en la manera cómo fue recibida la retrospectiva de Paul Cézanne organizada en el año 1904 por el Salon d´Automne.

Los más notorios críticos de arte la aprovecharon para ajustarle las cuentas al artista: "En cuanto al señor Cézanne, su nombre quedará unido a la más memorable burla del arte de estos quince últimos años", se indigna Camille Mauclair en La Revue. Le Petit Parisien, por boca de Valensol, utiliza la comparación para condenar mejor: "Son paisajes, marinas, naturalezas muertas, retratos, al azar, a lo que salga, y el procedimiento recuerda un poco esos dibujos que ejecutan los escolares aplastando cabezas de mosca en el pliegue de una hoja de papel".

[Dirá René Huyghe en 1936] "De este hombre, de esta obra ha salido todo arte moderno... Jamás en la historia del Arte un hombre se ha agarrado más ásperamente que él a lo inmutable... Pacientemente, apasionadamente busca lo sólido, lo durable, lo permanente: la forma, las subestructuras, las bases eternas de la realidad y del pensamiento, de la vida exterior y de la vida interior... Transtornará, disgustará a aquellos para quienes la vida es tranquila, normal y carece de problemas. Para los demás quedará como una de las más heroicas aventuras del pensamiento"

Concretemos.

Primer hecho: en 1904 la mayoría de la crítica y del público niega todo valor a Cézanne.

Segundo hecho: treinta años más tarde se acuerda reconocer en él a uno de los mayores artistas de todos los tiempos.

Señalemos un tercer hecho, tan evidente que casi dudamos en aducirlo: que los cuadros de Cézanne no han cambiado.

Conclusión... Si las obras han seguido siendo las mismas, es que la crítica y el público han cambiado...

¿No hay motivo para asombrarse?

¿Somos tan diferentes de los hombres de comienzos de siglo?

...El absurdo es demasiado patente.

Pero entonces, ¿cómo admitir que, siendo semejantes a los hombres de la generación precedente, hayamos podido apartarnos de ellos hasta tal punto?

Es que, si bien nosotros no hemos cambiado en lo que se refiere a la vida, hemos descubierto en la obra de Cézanne... un valor que ha llegado a ser una nueva realidad.

Y así, el valor en arte no es un objeto, ni una idea, ni un concepto, ni un sentimiento, ni una sensación.

Es el poder que nos hace cambiar de ideas, cambiar de conceptos, cambiar de sentimientos, cambiar de sensaciones y que cambian, en fin, la visión que tenemos de las cosas.

No es que "transforme el mundo", como se suele decir a la ligera; lo que transforma es a nosotros mismos."

(De: René Berger, "El conocimiento de la pintura")