Bernini versus Borromini PDF Imprimir Correo
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Uno de los casos más sorprendentes del comienzo del Barroco en Italia resulta de la rivalidad extrema que enfrentó a dos de los más grandes artistas de este periodo y en realidad de toda la Historia del arte: Gian Lorenzo Bernini y Francesco Borromini. Antagonismo que más allá de su pugna artística era también un reflejo directo de su propia oposición de caracteres y el destino de sus vidas. Lo que en Bernini, fue una carrera artística marcada por el éxito de una personalidad triunfadora y optimista, era en Borromini el discurrir de una vida atormentada y frustrante que acabó en su suicidio. Sus orígenes modestos, pues era hijo de un cantero, y las dificultades que entrañó por eso su carrera artística, quizá estuvieran en el origen de tanta discordia, de tanto desengaño y de su trágico final.

Pero veamos cómo nos contaban esta historia en el S. XVIII:

“Entre los profesores de cualquier especialidad y de cualquier arte reina una tal emulación que la mayoría de las veces se convierte en envidia. La cuestión no sería peligrosa si no pasara de aquí, pero a menudo alcanza el odio, el rencor, la enemistad, la pelea e incluso el derramamiento de sangre. Es muy conocida la mala relación que hubo entre Borromini y Bernini, y demasiado famosas las peleas continuas que tuvieron estos dos valiosos hombres por culpa de su profesión. Compitieron durante años sobre quién era capaz de hacer los más bellos edificios. Y al igual que ellos discrepaban en su ideario artístico también los entendidos se agrupaban en facciones a favor del uno o del otro. (...)

Lo  cierto es que esas voces adversas, esas discusiones fueron para él (Borromini) demasiado funestas y fatales. (…)

Y así, en medio de la noche se le oyó exclamar "Cuándo dejaréis de afligirme, oh funestos pensamientos míos? ¿Cuándo mi alma dejará de agitarse? ¿Cuándo me abandonarán tantas penas?¡Busco el sueño y no lo encuentro, hablo con mi familia y no me escucha, pido la luz y no la veo, quiero escribir y me es negado, anhelo levantarme y no puedo, amo la paz y no la espero, veo la muerte y no me toma! ¿Qué hago pues en esta cruel y execrable vida?". Se levantó furioso, tomó una espada y con el pomo sobre el pavimento, sin más discursos ni reflexión, se abalanzó bárbaramente sobre la punta y se atravesó de parte a parte desde el pecho hasta la espalda”.

LIONI PASCOLI: Vida de los pintores, escultores y arquitectos modernos. 1730