Byron en Constantinopla (1810) PDF Imprimir Correo
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Escrito por F. Javier Jiménez Zorzo (CREHA)   
Miércoles, 23 de Noviembre de 2011 23:26

 

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“He vivido con los ricos y con los pobres. He pasado cuatro días en el palacio del Pachá, y he pasado muchas noches en una cuadra, y encuentro la gente inofensiva y bondadosa. He pasado también algún tiempo con los principales griegos en Morea y Livadia, y aunque inferiores a los turcos son mejores que los españoles, quienes, a su vez, superan a los portugueses. De Constantinopla encontrarás muchas descripciones en diferentes libros de viajes; pero Lady Mary Worthley se equivoca rotundamente cuando dice: “S. Paul no puede compararse con Sta. Sophia”. He estado en ambas, examinándolas atentamente por dentro y por fuera. Sta. Sophia es sin duda la más interesante por su inmensa antigüedad, y la circunstancia de que todos los emperadores griegos desde Justiniano, han sido coronados allí, y algunos enterrados en el altar, además de los Sultanes turcos que acuden a ella regularmente. Pero es inferior en belleza y tamaño a algunas mezquitas, en particular a la de Soleyman, etc., y en absoluto se podría incluir en el mismo capítulo que S. Paul (hablo como un Cockney). Sin embargo, prefiero la catedral Gótica de Sevilla a S. Paul o a Sta. Sophia, o a cualquier edificio religioso que haya visto jamás.

Las murallas del Seraglio son como los muros de los jardines de Newstead, sólo que más altas, y muy en el mismo estilo; pero el paseo por las murallas de la ciudad, del lado de la tierra, es maravilloso. Imagina cuatro millas de inmensas murallas triples, cubiertas de yedra, y coronadas por doscientas dieciocho torres, y, al otro lado de la carretera, los cementerios turcos (el lugar más adorable de la tierra), llenos de cipreses enormes. He visto las ruinas de Atenas, de Efeso y de Delphi. He atravesado gran parte de Turquía, y muchas otras partes de Europa, y algunas de Asia; pero nunca he contemplado una obra de la naturaleza, o de arte, que me haya producido la misma impresión que la perspectiva a cada lado desde las Siete Torres al final del Cuerno de Oro.”

(Lord Byron: “Diario de Cefalonia”)