| El lugar de la belleza |
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“Y.--- ¡Cómo! ¿Es que lo simplemente útil puede ser bello? Z.--- La prueba de que lo útil en sí puede ser belleza la tenemos en innumerables objetos de uso corriente. Una taza concebida muy simplemente es bella, lo mismo que un automóvil y un avión. Sin movernos de lo que caracteriza a nuestro tiempo, las obras de los ingenieros, puentes, fábricas, etc., construidos en hierro o en cemento, son belleza. Ese es, precisamente, el gran fallo de los arquitectos, que "aspiran" a hacer belleza. Aunque la expresión consciente de la belleza sea lo más elevado que existe, la búsqueda consciente de la belleza puede conducir a muchos yerros. Mientras no se llegue a la expresión estética consciente, será preferible prestar la máxima atención a lo útil. Al hacerlo así de un modo puro, se presta atención a la vida, o mejor aún: interpretar la vida es prestar atención a lo útil. ¿Es que el arte mismo no es una interpretación de la vida? Justamente por no ser una interpretación de la vida, en el sentido que acabo de indicar, es por lo que el arte se ha extraviado en los dominios de lo agradable, lo bonito, lo rico, lo decorativo y otras cosas semejantes.” (Piet Mondrian, “Realidad natural y realidad abstracta”, 1919-1920) |