| El tiempo y el arte |
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"Sin embargo, la diferencia crucial entre la obra de arte y lo que podríamos llamar la "obra de ciencia" es que la primera, al contrario que la segunda, nunca será algo demostrablemente erróneo. Una obra de arte, por pobre que sea en términos artísticos, es un objeto en un contexto en el que las pruebas y los desmentidos no existen. Por eso es mucho más resistente al paso del tiempo la obra de arte. Las cosmogonías de la antigua Mesopotamia apenas causan impresión alguna, y encierran para nosotros muy escaso interés. Son obras de ciencia que han sido desmentidas. Por el contrario, las obras de arte de la antigua Mesopotamia conservan su interés e inmediatez. La gran prueba de una obra de ciencia es la utilidad que tenga ahora; la utilidad actual es de vital importancia para nosotros, y explica la prioridad que otorgamos a la ciencia en el mundo actual. Todo arte generaliza y particulariza a la vez, es decir, trata de florecer en todo tiempo, pero tiene sus raíces en un momento determinado. Una estatua arcaica, un cuadro abstracto o una secuencia de doce tonos pueden generalizar sobre todo (todo el tiempo); un retrato de Holbein, un haiku o un cante jondo pueden particularizar (un momento). En cambio, en el retrato de Ana Cresacre, de Holbein, [imagen de cabecera] veo a una mujer del siglo XVI y veo también a todas las mujeres jóvenes de un tipo determinado; en una austera concatenación de notas sin raíces de ninguna clase, escrita por Webern, oigo no obstante la expresión de una mente muy particular del siglo XX." ("Áristos", John Fowles, 1982) Otros artículos de esta sección...
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