Industria y arte en España en el siglo XIX PDF Imprimir Correo
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Escrito por F. Javier Jiménez Zorzo (CREHA)   

 

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“La forma de los objetos se vio, a lo largo del siglo XIX, supeditada a los renacimientos, modas y gustos por las distintas épocas históricas, transformándose, más por la ornamentación superpuesta que por los cambios totales deducidos de un análisis del objeto. La antigüedad clásica, la vuelta al rococó, la inspiración en culturas lejanas como la  india, persa y china, marcan los pasos más amplios del peregrinar de las formas en busca de una salida airosa en sí mismas.

No se puede hablar de formas creadas en el siglo XIX, en el mismo sentido que cuando nos referimos a las formas griegas, califales, barrocas. Las formas inventadas a lo largo de la segunda mitad del siglo ---formas maquinizadas--- son específicamente eclécticas, en el sentido del resultado de la yuxtaposición de elementos procedentes de una única cultura o de distintas: como consecuencia estas formas son las específicas del siglo XIX.

Los cambios formales en profundidad sobre los objetos tradicionales fueron pocos; incluso podría decirse que fueron nulos. Las causas se deben buscar en la supeditación que en todo momento sufrió la forma industrial respecto al arte y la escasa aportación de la técnica a la creación de nuevas formas derivadas de los avances en su campo. Este hecho es tanto más grave cuánto que desde 1850 las publicaciones periódicas recogían la información procedente de otros países y daban a conocer los logros de los estadounidenses fabricando casas de hierro colado o fundido  ---al margen de la decoración---   o las nuevas formas de muebles de madera curvada producidas por Thonet en Austria en 1859.

Sin embargo el siglo XIX fue propicio para la creación de “otras” formas nuevas, muchas de las cuales, transformadas, perviven en nuestros días. Las consecuencias de la revolución industrial obligaron a crear “ex novo” artefactos y objetos sin tradición anterior, cuya forma tuvo que acogerse a formas tradicionales que cumplían parecido significado, o que iban a adoptar aspectos totalmente nuevos, difíciles de admitir dentro del campo artístico; entre los primeros se encuentran los barcos a vapor, con idéntica forma  ---en sus orígenes---  que sus predecesores de vela, los coches y autobuses así como los vagones de tren que toman su forma de los anteriores de caballos, las cocinas de gas, similares a las de leña y carbón, etc., etc.; entre los segundos se halla toda la gama de motores y maquinaria, sobre todo las máquinas-herramienta cuya forma es el resultado de la función y por lo tanto no permite aderezo alguno ornamental-artístico, si bien en algunas máquinas de tamaño reducido, de trabajos del hogar, el chasis de las mismas aparece muy ornamentado de acuerdo con la moda imperante; tal es el caso, por ejemplo, de las máquinas de coser, de las locomotoras de tren de las que hubo verdaderos estilos “toscano”, “jónico” y otras combinaciones.”

(A. José Pitarch; N de Dalmases Balañá: “Arte e industria en España, 1774-1907”. 1982)