| Kandinsky, entre el más y el menos |
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| Escrito por F. Javier Jiménez Zorzo (CREHA) |
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“El dibujo, según escribió Leonardo da Vinci, es todavía más creativo que la misma naturaleza. Nunca más acertada esta afirmación, ni más auténtica, que aplicada a Kandinsky. En su pintura, el elemento gráfico está unido al máximo con el color. Sus dibujos, casi ochocientos, muestran este elemento en su estado más puro, en toda la plenitud de su fuerza y concisión, expresión abstacta de un arte en el apogeo de su limitación y eficacia. [...] Dibujar significa, en sentido propio, designar. Cada dibujo impone una definición. Lo representado, ya sea parte integrante del mundo concreto o pura construcción del espíritu, está siempre determinado por los límites de la estructura elemental, por la tensión central que efectúa el impulso controlado de la mano. [...] Con su nitidez inequívoca, el dibujo parece admitir únicamente las expresiones más categóricas y claras. El blanco y el negro, tan bruscamente separados uno de otro, enfrentados en un contraste implacable, son, según su naturaleza, la expresión de la claridad y la absoluta certeza. Sin embargo, el dibujo, sometido a todas las emociones de la sensibilidad, capta, como un tono puro, sus tonos concomitantes, las virtualidades de una forma, cuya concisión está llena de alusiones ocultas. Incluso la línea más sencilla atrae hacia ella el espacio ilimitado y lo concentra. El dibujo es una ecuación exacta entre el más y el menos. [...] Para Kandinsky todo es línea, y como el dice: “la línea lo puede todo”. El color recibe de ella la forma y la consistencia, experimenta por su mediación la disposición de sus masas, la intensidad de los movimientos y ritmos que le dan vida. Para el pintor, hasta la música se transforma en líneas. Entrecruzándose, dispersándose en todas direcciones, se convierten en una serie de cadencias, en una confusión de líneas, en un esparcimiento arrebatado de energías que entrechocan. Cuando Kandinsky realizó su primer viaje en avión, desde aquella altura el paisaje se le apareció como una desbandada de líneas, un deslizarse de superficies contrastantes. “Volaba sobre uno de mis lienzos; el vuelo era un devanar de colores, la velocidad, el impulso de la línea trazada por el pincel.” (Pierre Volboudt: “Kandinsky. Dibujos”. 1981) Otros artículos de esta sección...
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