| La pintura en el Islam |
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“Las pinturas de Qusayr ´Amra [ver abajo] traen a colación y de una forma imperativa, la cuestión de la legalidad o ilegalidad de la pintura en el mundo del Islam. Aunque actualmente la creencia general es que todas las formas de pintura están prohibidas por pasajes explícitos del Corán, no es más que una creencia popular errórea, pues semejantes pasajes no existen, como han dicho frecuentemente los islamistas. Hemos visto al principio que hubo pinturas en La Kaába cuando se reconstruyó en 608 y Azraqi dice que cuando Mahoma entró en ella después de haber tomado La Meca en 630, ordenó que se conservara la pintura de María con Jesús en el regazo y que esta pintura se conservó hasta que el edificio fue destruido en 683. También hemos dicho que tras la toma de al-Mada´in o Ctesifonte en 637, el gran “iwam” fue utilizado para la oración del viernes, a despecho de las pinturas que lo decoraban, pinturas que todavía existían en 897. A pesar del silencio del Corán, el “Hadith” (Tradiciones) son hostiles a todas las representaciones de formas vivientes. ¿Cuándo tuvo lugar este cambio de forma de pensar? Una pista valiosa la proporciona la Patrología; nuestro primer testimonio es de Juan, Patriarca de Damasco y gran rival de los iconoclastas, quien ocupó un lugar eminente en la vida cortesana de los últimos omeyas. Su vida activa se centra aproximadamente entre los años 700 y 750. Estuvo bien entrado de las doctrinas del Islam y sus anotaciones en griego al Corán son casi traducciones literales del original. Pero aunque fue un violento oponente del movimiento iconoclasta, y escribió algunos tratados contra el edicto de 726 e incluso escribió contra el Islam, nunca acusa a los musulmanes de ser hostiles a las pinturas, aunque hubiese sido la primera cosa que les reprocharía en el caso de que así fuese. A finales del siglo VIII encontramos a Teodosio Abu Qurra, obispo de Harram, que no concuerda con Juan, pues incluye a los musulmanes entre los que se oponen a las pinturas; dice: “los que afirman que quien pinte algún ser viviente será obligado el día de la Resurrección a darle vida”. Aunque los musulmanes no son nombrados expresamente, la cita literal de un “hadith” musulmán prueba que era a ellos a quienes se refería y que el “hadith” en cuestión estaba ya en circulación entre los musulmanes en su tiempo. Así, el movimiento debió desarrollarse en el Islam a fines del siglo VIII. ¿Cómo se desarrolló este sentimiento? Pienso que se debió en parte a la aversión temperamental de los pueblos semíticos por las representaciones humanas en escultura y pintura, y en parte también a la influencia interna de los judíos que se habían convertido al Islam, como el famoso judío yamení Ka´bal al-Ahbar, que se convirtió en 638 y que es frecuentemente citado como autoridad por los “hadith”; un personaje semejante es ´Abd Allah ibn ´Abbas, uno de los primeros expositores del Corán y también son destacables ´Abu Huraira y Wahb ibn Munabbih. Finalmente, como base psicológica que predisponía a ello, está el sentimiento tan común entre los pueblos primitivos de que el que hace una imagen o una pintura, transfiere parte de su personalidad a la pintura o imagen y adquiere de esta forma poderes mágicos sobre la persona o cosa reproducidas. Este sentimiento estuvo muy extendido. Mi conclusión es, pues, que la prohibición contra la pintura no existió en el Islam primitivo, sino que se desarrolló gradualmente, por las razones ya expresadas, hacia el fin del siglo VIII.” (“El problema de la legalidad de las pinturas en el Islam". En: "Compendio de arquitectura paleoislámica”, K.A.C. Creswell, Universidad de Sevilla, 1979.) (Para ver, en Artecreha, un artículo sobre Qusayr-Amra, pinchar AQUÍ. Otros artículos de esta sección...
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