| La silla hace su aparición |
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“Nos acercamos al momento en que la silla será contemplada como un artículo estándar. Procedentes del Palazzo Strozzi, de Florencia, se han conservado unos cuantos precursores (c. 1490) del confort actual. En este tipo de silla el ojo reconoce inmediatamente rasgos de los modelos anteriores, cuyo sello todavía ostenta: el taburete de tres patas, con éstas toscamente trabajadas y fijadas directamente en la tabla del asiento, como en los taburetes de la cocina holandesa o el aula escolar de Holbein. Después, comenzaron los refinamientos. El asiento se vuelve liso y un perfil de moldura oculta la fijación de las patas. La forma octogonal invita a sentarse, no sólo frontalmente, sino también diagonalmente o en ángulo, de modo informal, como los personajes de la Escena de Carnaval holandesa. El nuevo estilo se enfoca en el respaldo, estrecho y en forma de estela, rematado por el escudo tallado de los Strozzi en un tondo (círculo). Es difícil decir si esa tabla rígida y angosta es considerada como un apoyo para la espalda, o sí es un vestigio del respaldo gótico destinado a símbolo de rango. Las proporciones de la silla reflejan su linaje; la estructura inferior, baja y pesada, contradice el respaldo elongado y moldeado con delicadeza propia de los principios del Renacimiento. Muy importante es el hecho de que se hayan conservado varias sillas uniformes del palacio Strozzi. Esto sugiere también que, alrededor de 1490 ---por lo menos en el Sur---, la silla estaba perdiendo su valor de rareza honorífica y ya era utilizada en serie. En el siglo XVI, este tipo está provisto de cuatro patas, en vez de tres, y el respaldo se ensancha y se curva. Es un modelo macizo, que sobrevive en las actuales casas rurales alpinas: una tabla como respaldo, otra para el asiento, y cuatro estacas como patas. Esta silla, cada vez más adornada con florituras talladas, es de una construcción primitiva, pero de todos modos indica una modalidad cambiante de vida. La mesa se ha hecho fija, y la silla es movible. La silla es empujada hacia la mesa, y no, como antes, la mesa hacia el banco fijo. Los taburetes trípodes del siglo XV, cuyas patas eran a menudo torneadas como en tiempos románicos, no fueron sino objetos ocasionales. Todo el mundo tenía ya, ahora, su silla ante la mesa. La silla había cesado de ser un asiento honorario, un símbolo de distinción especial, y era colocada en serie alrededor de la mesa”. (En: Siegfried Giedion: La mecanización toma el mando, 1942) |