La techumbre de la catedral de Teruel PDF Imprimir Correo
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Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA)   

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La techumbre mudéjar de la Catedral de Teruel es una de las muestras más hermosas y espectaculares del arte mudéjar, y un perfecto crisol de intercambios artísticos entre el arte de tradición islámico y la influencia de la pintura occidental. Pero mejor leer al respecto lo que señala uno de sus más cualificados conocedores, especialista del arte mudéjar y maestro que ha sido de muchos de los que nos hemos dedicado a esta disciplina, Gonzalo Borrás Gualis:

 

Si la techumbre de la catedral de Teruel puede calificarse como una obra de arte excepcional aun atendiendo tan sólo a la estructura de su armadura de madera de par y nudillo (…), cuando por fin nos referimos a su decoración pintada merece, sin duda, el calificativo de unicum, siendo conocida con el sobrenombre de Capilla Sextina del arte mudéjar.

(…) El repertorio ornamental de la techumbre puede agruparse, para su sistematización y estudio, en cuatro tipos de elementos: vegetal, geométrico, epigráfico y figurado, además de las posibles combinaciones entre éstos. Una parte relevante de este repertorio corresponde a la tradición ornamental islámica: son básicamente los elementos vegetales estilizados, los geométricos, los epigráficos en árabe, así como otros sistemas ornamentales de procedencia islámica, en especial las rosetas gallonadas o chellas. Otra parte relevante del repertorio ornamental, en especial los elementos figurados, aunque no sólo éstos, corresponden, por el contrario, a la tradición ornamental occidental.

Por lo que a la tradición ornamental islámica se refiere, la decoración vegetal estilizada ofrece un repertorio muy variado, en esencia configurado por vástagos entrecruzados formando ejes de simetría lateral, con o sin vástago central, de los que arrancan hojas estilizadas que, a menudo, se adscriben al modelo de la hoja de palmeta doble y disimétrica. Asimismo son ricos y variados los motivos de decoración geométrica, aunque predomina en conjunto el característico lazo de cuatro octogonal formando estrellas de ocho puntas combinadas con cruces, con el que se decora todo el sistema apeinazado de los pares y nudillos de la techumbre.

La decoración epigráfica en árabe es escasa, aunque equivalente en proporción a la epigrafía gótica cristiana: son inscripciones cúficas que decoran la parte lateral del tirante sobre el can, y que repiten varias veces en una composición afrontada e invertida la palabra al-Mulk, que significa el poder o la gloria, término árabe de carácter genérico para aludir a la realeza y que ha podido copiarse de las piezas de arte mueble, en especial de la cerámica decorada califal en verde y morado, donde aparece frecuentemente en el siglo X.

Por lo que a la tradición ornamental occidental se refiere sobresale la decoración figurada, que desde el punto de vista compositivo puede agruparse en dos series de diferente escala de acuerdo con el formato del soporte de las piezas de madera: la decoración de las tabicas en formato vertical, con figuras aisladas salvo excepciones, a mayor escala, y la decoración de los laterales de los tirantes y de los canes así como de los aliceres, formando escenas, a menor escala.

En cuanto a la temática de esta decoración figurada de tradición occidental, cuya lectura ha servido de base esencial para las diversas tesis que se han propuesto sobre el significado de la techumbre, puede agruparse en tres grandes apartados: a) imágenes y escenas de carácter religioso cristiano; b) imágenes y escenas de carácter profano con representación de tipos y acciones de las tres clases sociales de la época: la caballería villana, el clero y el común; y c) imágenes y escenas fantásticas procedentes del bestiario y otras imágenes y escenas alegóricas. A ello hay que sumar la ornamentación de carácter vegetal y epigráfica, de adscripción occidental.”

 

         BORRÁS GUALIS, G.M: La techumbre de la Catedral de Teruel. Restauración 1999. Diputación General de Aragón. Ministerio de Educación y Cultura. CAI. Cabildo de la Catedral de Teruel. Zaragoza 1999. Págs 41-48.

 

Si no nos conformamos con el texto y queremos visualizar toda la belleza de este artesonado, podemos también contemplarlo este magnífico vídeo: AQUÍ.


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