| Rafael de Urbino en las "Vidas" de Vasari |
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“Cuán generoso y benigno se muestra a veces el cielo depositando o, mejor dicho, reponiendo y acumulando en una única persona las infinitas riquezas de sus grandes gracias y tesoros, y todos esos raros dones que por mucho tiempo solía repartir entre diversos individuos pudieron verse en el no menos ilustre que dotado de gracia Rafael Sanzio de Urbino. Éste se dio a conocer universalmente como algo único, o al menos muy raro, con toda esa modestia y bondad que suele caracterizar a los que poseen una cierta humanidad de naturaleza gentil, llena de cualidades y de agraciada afabilidad, que siempre se muestra en todo y que despliega los mencionados dones sobre toda suerte de personas y en cualquier circunstancia. Nos lo donó la naturaleza como si, ya previamente satisfecha al haber sido vencida por el arte de Miguel Ángel Buonarroti, quisiera igualmente ser vencida por Rafael, y no sólo mediante su arte, sino también por sus costumbres. La mayor parte de los artistas precedentes había arrastrado siempre desde su nacimiento una cierta locura y rudeza; esto, aparte de hacerlos ensimismados y fantasiosos, provocaba que la mayoría de las veces aparecieran y se mostraran más en sus obras la sombra y la oscuridad de sus vicios que esa claridad y ese esplendor de las virtudes que con razón hacen a los artistas inmortales. Por el contrario, en Rafael resplandecían brillantemente todas las egregias virtudes del espíritu, acompañadas de tanta gracia, estudio, belleza, modestia y buenas costumbres que habrían sido capaces de ocultar cualquier vicio y mancha, por vulgares y grandes que hubieran sido. Por lo que se puede asegurar que los que poseen las dotes de Rafael no son simples hombres, sino dioses mortales.” Otros artículos de esta sección...
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