| Rodin: masa y volumen |
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La figura de August Rodin constituye la frontera decisiva en la evolución de la escultura del S. XIX, siendo el referente principal de los autores que le siguen, y que concretarán el devenir de la escultura contemporánea. Dos son sus aportaciones más significativas a este cambio revolucionario de la escultura: sus modelados inacabados y su esfuerzo por abrir la escultura al valor de su masa y su volumen. Con lo cual aumenta la expresividad de sus piezas y la multiplicidad de sus puntos de vista, lo que a su vez logra diversificar la interpretación de sus figuraciones. De hecho, Rodin buscaba también materializar las pasiones en sus obras, es decir, manifestar a través del modelado la vida interior, que palpita siempre más allá de la talla de la materia. Pero nadie mejor que él, para explicarlo: Mas, en fin, el único principio que hay en arte es copiar lo que se ve. Aunque desagrade a los mercaderes de estética, cualquier otro método es zafio. No hay receta para embellecer a Cuando un buen escultor modela una estatua, la que sea, ante todo debe concebir fuertemente el movimiento general; luego es preciso que hasta el fin de su tarea mantenga enérgicamente en la plena luz de su conciencia su idea de conjunto, para volver a ella sin cesar y unir estrechamente a ella los menores detalles de su obra. Y esto exige un gran esfuerzo de pensamiento. En vez de visualizar las diferentes partes del cuerpo como superficies más o menos planas, las imaginaba como proyecciones de unos volúmenes internos...Y ahí reside la verdad de mis figuras: en vez de ser superficies, parecen surgir de dentro afuera, exactamente como la propia vida. A. RODIN. Otros artículos de esta sección...
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