Sobre la catedral gótica. II PDF Imprimir Correo
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Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA)   

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"El segundo rasgo sobresaliente del estilo gótico es la nueva relación que se establece entre función y forma, entre estructura y apariencia. En la arquitectura románica o en la bizantina la estructura es un medio necesario pero invisible para llegar a un fin artístico, y se halla escondida tras una ornamentación de pinturas o estucos. Cuando un escritor de principios de la Edad Media describe una iglesia, habla extensamente de sus pinturas, pero generalmente no dice ni una palabra acerca de su arquitectura. Y muchas veces todo el edificio no es, de hecho, más que un andamiaje para exhibir grandes frescos o mosaicos. De la arquitectura gótica podría decirse exactamente lo contrario. La decoración se halla en ella subordinada al dibujo que forman los elementos estructurales, los nervios de las bóvedas y los fustes sustentantes, y el sistema estético se halla determinado por ellos.

En la arquitectura gótica, por otra parte, la estructura de edificio adquiere una dignidad estética desconocida hasta entonces. La maravillosa precisión, por ejemplo, con que se cortaban todos y cada uno de los bloques y se colocaban en la bóveda gótica --sin dejar juntas irregulares que hubiera que ocultar- sugiere no solamente una técnica de ejecución perfecta (así como la disponibilidad de materiales de construcción igualmente adecuados), sino también un gusto nuevo y un aprecio del sistema tectónico, para el cual el románico en general, parece no haber tenido ojos. La pintura mural gótica nunca oculta el esqueleto arquitectónico sino que, más bien al contrario, lo subraya. Incluso las vidrieras se van sometiendo cada vez más, en composición y trazado, al dibujo del armazón de piedra y metal en que se hallan enclavadas".

O. Von Simson: La Catedral gótica. Alianza. Madrid 1985, págs 26-27.


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