| Sobre la catedral gótica. I |
|
|
|
| Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA) |
|
"¿Qué es el gótico? El rasgo decisivo del nuevo estilo no es la bóveda de crucería, ni tampoco el arco apuntado o el arbotante. Todos ellos son medios de construcción (creados o preparados por la arquitectura pregótica), pero no fines artísticos. Los maestros de la escuela angevina manejan la bóveda de crucería con una destreza que no superan sus contemporáneos góticos, y sin embargo a las grandes igIesias del siglo XII, de Angers o Le Mans, no las llamaríamos góticas. La gran altura tampoco es el aspecto más característico de la arquitectura gótica. y quien haya estado en lo que se conserva de la gran abadía de Cluny -compendio de todo lo que es románico- habrá advertido que ese efecto de enorme altura es justamente lo que los maestros góticos, al menos durante el primer siglo, se cuidaban deliberadamente de producir. Hay dos aspectos de la arquitectura gótica, sin embargo, que carecen de precedente y de paralelo: la utilización de la luz y una relación original entre la estructura y la apariencia. Por utilización de la luz entiendo más específicamente su relación con la sustancia material de los muros. En una iglesia románica, la luz es algo que se distingue de la sustancia pesada, sombría y tangible de los muros y que contrasta con ella. En el gótico, el muro da la impresión de que fuera poroso: la luz se filtra a través de él, penetrándolo, fundiéndose con él, transfigurándolo. Y no es que los interiores góticos sean especialmente luminosos (aunque generalmente sí lo son mucho más que sus antecedentes románicos); de hecho, las vidrieras eran tan poco adecuadas como fuente de luz que en una época posterior, y más ciega, muchas de ellas se vieron reemplazadas por “grisalla” o por ventanas blancas, de las que se obtiene hoy una impresión muy engañosa. Las vidrieras del gótico sustituyen a los muros vivamente coloreados de la arquitectura románica; estructural y estéticamente no son vanos abiertos en el muro para permitir que pase la luz, sino muros transparentes. Es en este decisivo aspecto, por lo tanto, en el que puede considerarse el gótico una arquitectura transparente, diáfana".
O. Von Simson: |