| Tiempo |
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| Escrito por F. Javier Jiménez Zorzo (CREHA) |
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“Esta era la situación cuando los artistas empezaron a ilustrar los Trionfi de Petrarca. La Castidad, como todo el mundo sabe, triunfa sobre el Amor, la Muerte sobre la Castidad, la Fama sobre la Muerte y el Tiempo sobre la Fama, para ser derrotado solo por la Eternidad. Como el poeta no había descrito el aspecto exterior del Tiempo si se exceptúa su “andar leggiero dopo la guida sua, che mai non posa”, los ilustradores tenían libertad para representarlo en la forma que quisieran. Durante la Edad Media se había llegado a algunas personificaciones escolásticas del Tiempo en sentido estricto, tales como una miniatura francesa de hacia 1400 mostrando a “Temps” con tres cabezas (para designar el pasado, el presente y el futuro), y con cuatro alas, cada una de las cuales representaba una estación del año, mientras que cada pluma simbolizaba un mes. Pero imágenes de este tipo teórico parecían poco adecuadas para expresar la esencia del poderoso e implacable destructor imaginado por Petrarca. El Tiempo de Petrarca no era un principio filosófico abstracto, sino una potencia concreta y alarmante. No es de extrañar que los ilustradores decidieran combinar la inocua personificación de “Temps” con la imagen siniestra de Saturno. Del primero tomaron las alas, del segundo el aspecto ceñudo y decrépito, las muletas y, finalmente, rasgos tan estrictamente saturnianos como la guadaña y el aspecto de devorador de sus hijos. Se subraya a menudo el hecho de que esta imagen personificaba al tiempo por medio de un reloj de arena, que parece hacer su primera aparición en este nuevo ciclo de ilustraciones, y a aveces con un zodiaco o el dragón mordiendo su cola.” (Erwin Panofsky: “El Padre Tiempo”, en “Estudios sobre iconología”. 1962) Imagen de cabecera: collage fotográfico de John Heartfield, titulado “Tempus fugit” Otros artículos de esta sección...
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