“En los primeros años del siglo [XIX] Andrew Ure había sostenido que la luz de gas podría reemplazar perfectamente a la del sol, de forma que no era una aberración moral obligar a los niños que trabajasen doce horas diarias en las fábricas. Un instinto humanitario mejor orientado era el que hacía hincapié en la influencia civilizadora de las calles iluminadas con gas, en especial cuando ello se hizo habitual en los barrios más pobres de las grandes ciudades. La luz de gas aumentó los atractivos de todos los lugares de entretenimiento o instrucción, al tiempo que animaba la honesta vida familiar de los hogares victorianos. Y sobre todo, desempeñó un enorme aunque incalculable papel en el desarrollo de la costumbre de leer en el seno de una población en la que el analfabetismo disminuía cada vez más tras la promulgación en 1870 de la Ley de Educación Elemental.
Todo ello, por supuesto, no se refiere en exclusiva a Inglaterra, pero la baratura del carbón y la rapidez de la urbanización combinadas hicieron que el alumbrado por gas se extendiese más rápidamente por la isla que en ninguna parte; ya en 1823 cincuenta y dos ciudades inglesas estaban iluminadas por gas, y en 1859 había cerca de un millar de fábricas de gas. [...] El alumbrado de gas comenzó en París en 1819, en el Palacio Real, y un cuarto de siglo más tarde no se contaban en la ciudad más de 65.000 quemadores, tanto en el exterior como en el interior de las casas. El éxito de la iluminación de un museo fue la causa de que Baltimore adoptase el alumbrado de gas para su calles en 1816, seguida por Boston y Nueva York, y en 1837 por Filadelfia, pero el gas no figuró de forma genral en las casas americanas hasta después de la Guerra de Secesión. Para entonces el alumbrado de gas se había extendido en mayor o menor medida a las ciudades más importantes de Europa: a Berlín, en 1826, y en 1866 a una ciudad tan distante como Moscú. Los aparatos para la fabricación y conducción del gas se convirtieron en una parte importante de las exportaciones de Inglaterra a Europa y Estados Unidos.”
(T.K. Derry / Trevor I. Williams: “Historia de la tecnología”. 1960)
(Imagen de cabecera: Farola de gas diseñada por Gaudí, 1878)
Mitch Griffiths (Nuneaton, Inglaterra, 1971) es una de las figuras emergentes de la pintura europea actual. Aunque comenzó muy joven a interesarse por la pintura, Griffiths no tiene una formación académica tradicional. Se trata de un verdadero autodidacta que estudió directamente de los clásicos a los que conoce a la perfección gracias a sus casi infinitas horas de visita a los museos londinenses, especialmente la National Gallery.
Su pintura, de técnica tradicional, está repleta de referencias a los temas, composiciones y fundamentos de los grandes maestros del pasado, pero todo ello resuelto con una decidida contemporaneidad. De hecho, su fama más popular de este momento le viene, en gran parte, por los actores, actrices y cantantes de moda que gustan de posar para sus cuadros.
Por sus características la pintura de Mitch Griffiths tiene un gran potencial didáctico puesto que nos permite utilizar su obra para tratar con nuestros alumnos conceptos pictóricos de raíz histórica sobre una estética que les resulta muy próxima por su radical modernidad, a la vez que nos puede hacer transmitir que no sólo la pintura callejera o el graffiti son un medio de expresión pictórica propia de nuestro tiempo.
Mitch Griffiths posee una página web oficial que te invitamos a conoce para profundizar en la biografía y el trabajo de este pintor, desde AQUÍ.
La has visto como protagonista de muchos cuadros. Era la modelo favorita de Edouard Manet. Aparece en Desayuno sobre la hierba y es la figura central de Olympia o El ferrocarril. ¿Sabes cómo se llamaba?: Victorine Meurent. ¿Y sabes que, además de posar para Couture y Manet fue una pintora de calidad que expuso en el Salón Oficial y fue admitida en la Sociedad de Artistas Franceses?
Si quieres saber algo más sobre Victorine Meurent, te recomendamos que leas el artículo que le dedicamos en nuestro blog Mujeres Artistas. Para acceder, pulsa AQUÍ.
Ahora que empezamos el Neoclasicismo en El curso en marcha, es el mejor momento para disfrutar de la obra que la mayor parte de los historiadores consideran como el cuadro fundacional del neoclasicismo pictórico: El Juramento de los Horacios. Por eso, en Artecreha le hemos dedicado uno de nuestros artículos monográficos. Si quieres leerlo, pulsa AQUÍ.
El curso sigue adelante y va acercándose al final en la Historia del arte de 2º de bachiller. Eso quiere decir que a estas alturas debemos de estar empezando ya el tema correspondiente al arte Neoclásico. Ánimo a todos.
Serie de vídeos de elaborados por el grupo CREHA sobre los aspectos básicos de todos los periodos y estilos artísticos, desde la Prehistoria al siglo XX.